Fichas de la buena suerte, asiento fetiche, color rojo, cartas que no se tocan o dados a los que se les sopla antes de lanzarlos… En los clubes de juego, la superstición forma parte del escenario. Un panorama de estos pequeños rituales destinados a atraer la suerte, para descubrirse en los establecimientos de París.
En un club de juego, todo debería ser cuestión de probabilidades. Cada carta se reparte al azar, cada lanzamiento de dados es independiente del anterior y ninguna secuencia permite predecir la siguiente. Sin embargo, cuando las fichas empiezan a circular, las creencias suelen volver a tomar el control.
Objeto de la suerte, asiento fetiche, vestimenta reservada para las grandes ocasiones o simple ritual antes de apostar: estos hábitos atraviesan todas las generaciones de jugadores y contribuyen plenamente a la atmósfera de las salas de juego.