Monumento mayor del siglo XIX, este edificio religioso atrae la mirada tanto por sus dimensiones y su arquitectura neorrománica como por el tesoro que guarda entre sus muros. Durante siglos, una reliquia de las más famosas del cristianismo convoca allí a fieles, curiosos y amantes del patrimonio, convirtiendo este lugar en uno de los santuarios de peregrinación más importantes de Francia.