


Dominando los Yvelines desde lo alto de sus 25 metros, la torre del homenaje de Houdan esconde una historia tan sólida como insólita. Salvado del siglo XII, este coloso de piedra sobrevivió a la demolición al transformarse en un castillo de agua operativo durante casi un siglo. Una curiosidad arquitectónica que ofrece hoy un panorama excepcional sobre la ciudad medieval.