


En el Meurice, la hora del té se reinventa entre las manos de Cédric Grolet. En el menú, las famosas pâtisseries trompe-l’œil de colores vivos y clásicos reinterpretados, en versión salada. Madeleines recién hechas, con frutas esculpidas; cada bocado convierte la pausa del té en un instante refinado y juguetón.