Enclavado en el corazón del Bois de Vincennes, el templo tibetano de Kaguy-Dzong, único en su género en la región, es una joya de vivos colores que revela toda la riqueza del arte sagrado tibetano. Con su colorida arquitectura y su atmósfera relajante, le invita a un verdadero viaje espiritual sin salir de París.