La ola de calor de junio fue dura tanto para el hombre como para la naturaleza. Y a pesar de un mes de julio mucho más fresco y lluvioso, la sequía sigue preocupando a la capital y su región. París, Hauts-de-Seine, Val-de-Marne y Seine-Saint-Denis están en alerta máxima debido a la situación hidrometeorológica.
De hecho, los departamentos afectados se enfrentan a un déficit pluviométrico de casi el 80% en junio, suelos anormalmente secos y violentas tormentas conagua que no se infiltra. Esto ha provocado un descenso importante del nivel de los ríos, sobre todo del Marne y el Sena, de los que dependen numerosos usos, que han caído por debajo de sus umbrales de alerta.
Cada prefecto ha emitido un decreto en el que se establecen las medidas de concienciación y vigilancia que se pondrán en marcha a partir de ahora, y en el que se pide a los usuarios que consuman el agua con moderación y sensatez. En general, la vigilancia de la sequía no implica ninguna medida restrictiva, sino que pretende concienciar sobre las medidas que hay que tomar: evitar dejar correr el agua, utilizar las lavadoras a pleno rendimiento, limitar el riego de los jardines, instalar equipos de ahorro de agua, etc.
La página web de VigiEau le informa sobre las posibles restricciones en su ciudad. Estas recomendaciones se aplican por igual a los particulares, la industria, las colectividades locales y la agricultura, todos los cuales deben optimizar su consumo de agua.















