Es el tipo de anuncio que hace temblar los tacones de aguja en los despachos de las editoras de moda... Después de treinta y siete años al frente de American Vogue, Anna Wintour deja su puesto de redactora jefe. El anuncio, hecho en una reunión de personal el martes, marca el final de una era histórica para la revista de culto que ha dirigido con mano (muy) firme desde 1988.
Anna Wintour, icono de flequillo mítico y gafas oscuras que nunca pasan de moda, sigue firmemente unida al imperio Condé Nast. Conserva su puesto de directora editorial mundial de Vogue y directora de contenidos del grupo. En otras palabras, seguirá llevando la voz cantante en las páginas de GQ, Vanity Fair, Glamour... y en todas las ediciones internacionales de Vogue.
Este cambio forma parte de una importante reestructuración organizativa de Condé Nast. El grupo se centra ahora en los directores editoriales regionales y busca activamente al próximo responsable de US Vogue. Hasta la fecha, ningún nombre ha llegado a encabezar la lista de preseleccionados.
Es el final del camino para la diosa de la moda al frente de la edición estadounidense, a la que ha dado forma durante casi cuatro décadas. Comienza un nuevo capítulo para la revista de moda más influyente del mundo.















