Tras los Juegos Olímpicos de Invierno, las cumbres de Cortina d’Ampezzo y las pistas de hielo de Milán están a punto de vibrar con la llegada de los Juegos Paralímpicos de Invierno 2026. Desde el 6 al 15 de marzo, cerca de 600 atletas de todo el mundo se darán cita en Italia para competir en 79 pruebas con medallas en juego. Este evento va mucho más allá de una simple competencia; es una plataforma que exhibe tecnología de punta al servicio de unas habilidades deportivas extraordinarias.
Para no perderse ni un instante de estos diez días llenos de emociones, es fundamental entender las particularidades de las disciplinas en competencia. Mientras algunas nos resultan familiares, otras han sido totalmente reinventadas para adaptarse a diferentes discapacidades, ofreciendo un espectáculo que a menudo resulta aún más impresionante que sus versiones olímpicas. Desde las pistas de esquí alpino hasta los enfrentamientos tácticos sobre el hielo, revisemos los seis deportes que harán latir el corazón de los aficionados esta primavera.
Estrella de los Juegos Olímpicos, el esquí alpino abarca cinco disciplinas: descenso, super-G, gigante, slalom y combinado. Los deportistas compiten en tres categorías según su discapacidad: de pie, en silla (monoski) o con discapacidad visual. Los atletas ciegos o con baja visión son guiados por un compañero que va adelante esquiando y les proporciona instrucciones en tiempo real por radio. Las velocidades alcanzan fácilmente los 100 km/h.
El biatlón combina la resistencia del esquí de fondo con la precisión del tiro. Los atletas recorren tres o cinco vueltas, intercaladas con sesiones de disparo a 10 metros. Para los deportistas con discapacidad visual, las carabinas cuentan con un sistema sonoro: cuanto más cerca está el visor del centro de la diana, más agudo se vuelve elpitido que indica la posición.
El snowboard es el deporte más reciente incluido en el programa paralímpico. Las competiciones se dividen en dos categorías: el Snowboard Cross, una carrera con obstáculos, saltos y curvas pronunciadas, y el Banked Slalom, un slalom en una pista inclinada de forma natural. Los atletas se clasifican según cómo su discapacidad afecta su equilibrio y control sobre la tabla.
Una verdadera prueba de fuerza y resistencia, el esquí de fondo ofrece recorridos que van desde el sprint (alrededor de 800 metros) hasta los 20 km. Los esquiadores utilizan ya sea esquís clásicos o trineos nórdicos en los que se montan dos esquís de fondo, permitiendo deslizarse únicamente con la fuerza de los brazos.
Ágil y dinámico, el parahockey es uno de los deportes más impresionantes. Los jugadores se sientan en sillas con doble cuchilla y usan dos bastones con picas en un extremo para impulsarse, y una pala en el otro para manejar el disco. Las reglas son muy similares a las del hockey tradicional, asegurando partidos llenos de emoción.
El curling en silla de ruedas requiere una estrategia precisa y una ejecución milimétrica. A diferencia del curling olímpico, aquí no se pasa la escoba por el hielo: la piedra debe lanzarse con una fuerza y una dirección perfectas desde el inicio, ya sea a mano o usando un "stick" (una barra de lanzamiento).
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