No se trata solo de un cambio de rumbo... ¡Es un borrón y cuenta nueva! Ubisoft está dando un giro radical a su historia con una reestructuración integral, con el objetivo de poner orden en su funcionamiento tras años de proyectos fallidos, tensiones internas y pérdidas económicas. La noticia se dio a conocer el 21 de enero de 2026, en un contexto complicado, marcado por el abandono de múltiples títulos, una caída en las ventas y una falta de dirección clara, según diversos analistas del sector.
Con sede en Saint-Mandé, el estudio parece estar tomando un rumbo cada vez más definido. La compañía ha decidido cancelar el desarrollo de seis títulos, entre ellos el remake de Prince of Persia, que había sido anunciado en 2020 y relanzado varias veces. Además, otros siete proyectos han visto aplazados sus lanzamientos, sin que se haya establecido una nueva fecha. Paralelamente, dos estudios en Halifax y Estocolmo cierran sus puertas, mientras que otras unidades dentro del grupo están siendo reorganizadas. Con estas decisiones, Ubisoft busca reducir costos y ajustar su estrategia frente a un panorama comercial cada vez más incierto.
Al día siguiente del anuncio, las acciones de Ubisoft se desplomaron más de un 30 % en la apertura de la Bolsa de París. A las 9:30 de la mañana, la cotización cayó a 4,56 euros, su nivel más bajo en más de diez años. La valoración del grupo se desplomó hasta los 606 millones de euros, frente a más de 1.500 millones a un año vista. Este descenso refleja una pérdida significativa de confianza por parte de los mercados, agravada por la expectativa de un déficit operativo de mil millones de euros para el ejercicio 2025-2026.
Internamente, Ubisoft estima en 650 millones de euros las pérdidas relacionadas con la cancelación de juegos, retrasos y la disminución de ingresos proyectados. La compañía ha decidido congelar varias nuevas contrataciones, reducir gastos y suspender ciertos acuerdos de colaboración. Desde el mundo de los analistas, predomina el escepticismo: no se esperan efectos positivos de la reestructuración hasta 2027, pese a las promesas de recuperación que ha anunciado la dirección.
A partir de abril de 2026, Ubisoft cambiará su manera de operar internamente. La compañía proyecta crear cinco grandes centros de producción, conocidos como "casas de creación". Cada uno de estos centros será responsable de un tipo de juego específico, desde las primeras ideas hasta su lanzamiento. El objetivo es agilizar la toma de decisiones, distribuir mejor los recursos entre los equipos y hacer que su oferta de juegos sea más clara y comprensible tanto para el público como para los socios.
En la práctica, Ubisoft reorganizará sus licencias agrupándolas por géneros: los juegos de acción y aventura como Assassin’s Creed o Far Cry, los shooters como The Division, los juegos multijugador en línea como The Crew o For Honor, los universos narrativos y de fantasía (Rayman, Beyond Good & Evil, Prince of Persia), y por último, los juegos familiares como Just Dance. Esta nueva forma de organización ya se probó con el lanzamiento de Vantage Studios a finales de 2025, un departamento que gestiona las franquicias principales del grupo. La gigante china Tencent invirtió 1,16 mil millones de euros en ella y hoy posee más de una cuarta parte de dicha entidad.
En el ámbito laboral, Ubisoft continúa con sus recortes de plantilla, que comenzaron en 2023. En los últimos dos años, ya se han eliminado más de 3,000 empleos, y la compañía planea ahorrar 200 millones de euros más hasta 2028. Es probable que se produzcan más despidos, especialmente en los estudios ubicados en el extranjero. Como respuesta, el sindicato Solidaires Informatique ha convocado una huelga para este jueves, para manifestar su oposición a esta nueva oleada de reestructuraciones.
Otra medida que ha causado revuelo: el regreso al 100 % presencia en la oficina para todos los empleados. Desde la crisis sanitaria, algunos equipos estaban teletrabajando parcialmente. Ahora, la dirección quiere que todos vuelvan al trabajo presencial, argumentando que así se facilitará la colaboración. Sin embargo, esta decisión no ha sido bien recibida, especialmente en un contexto de tensiones. Ya en 2024, se registraron huelgas cuando la empresa empezó a limitar el teletrabajo a tres días a la semana.
Esta importante reestructuración llega tras varios fracasos recientes de Ubisoft. Juegos como XDefiant, que fue retirado del mercado poco después de su lanzamiento, o Skull and Bones, cuyo lanzamiento ha sido repeatedly pospuesto, han defraudado a los fans. Incluso Star Wars Outlaws, tan esperado, no ha logrado alcanzar las expectativas. Como resultado, la imagen del estudio se ha visto debilitada, tanto entre los jugadores como entre los inversores. Algunos analistas señalan una falta de visión clara y dificultades para renovar sus franquicias más emblemáticas.
Ubisoft también enfrenta un gran desafío en la industria: el coste de producción de los juegos no para de subir, con presupuestos que a menudo superan los cientos de millones de euros. Mientras tanto, la competencia se organiza en torno a modelos más rentables, como los juegos en línea en constante evolución o los universos conectados a largo plazo. Ubisoft todavía busca la manera de adaptarse a esta nueva realidad del mercado de los videojuegos.
Por el momento, Ubisoft no ha compartido detalles concretos sobre los próximos lanzamientos ni el calendario de salidas. La compañía se centra principalmente en su intención de priorizar la calidad, reduciendo la cantidad de proyectos en desarrollo. El CEO Yves Guillemot explicó en un comunicado que busca transformar "el modelo operativo de Ubisoft para centrarse en dos pilares clave de nuestra estrategia: juegos de aventura en mundo abierto y experiencias en vivo a largo plazo".
Sin embargo, todavía existen muchas incertidumbres. Los efectos de esta reorganización no senotarán hasta dentro de varios meses o incluso años. El nuevo sistema de "casas de creación" podría convertirse en un modelo a seguir para otros estudios si funciona, pero también requiere un cambio profundo en la forma de trabajar internamente. Por ahora, no hay garantía de que esta estrategia sea suficiente para enderezar el rumbo de Ubisoft.
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