¿Quién aún recuerda las Pirouettes du Vieux Moulin en Disneyland Paris ? Esta atracción desaparecida de Fantasyland, situada junto al Vieux Moulin y a dos pasos del Castillo de la Bella Durmiente, forma parte de esos tesoros olvidados que alimentan la nostalgia de los visitantes. Abierta en los primeros años del parque, esta pequeña atracción familiar dejó huella en toda una generación de niños… antes de desvanecerse discretamente del paisaje.
Cuando Euro Disney Resort abre sus puertas en 1992 (que desde entonces se conoce como Disneyland París), Fantasyland se concibe como un reino de cuentos europeos. Arquitectura medieval, entramados coloreados, inspiración germánica y flamenca: cada detalle contribuye a la ilusión. El Vieux Moulin, con sus grandes aspas blancas y su silueta pintoresca, parece salido directamente de un libro ilustrado. Pero tras este decorado bucólico se escondía antiguamente una atracción: Las Piruetas del Viejo Molino.
¿El principio? Pequeñas góndolas suspendidas, fijadas a brazos giratorios, permitían a los niños (y a los padres valientes) elevarse suavemente alrededor del molino. Una atracción simple, una especie de Rueda Gigante reinterpretada, casi artesanal en su espíritu, que apostaba más por la poesía que por las sensaciones fuertes.
Catalogada entre las atracciones familiares, Las Piruetas del Viejo Molino estaba dirigida principalmente a los visitantes más jóvenes. Se había concebido como una experiencia accesible, sin colas largas, ideal para complementar el paseo por Fantasyland. Sin embargo, la atracción habría enfrentado varios desafíos técnicos. Algunas fuentes mencionan una capacidad limitada y problemas de fiabilidad mecánica. Cerrará definitivamente en 2002, tras una década de explotación.
Su desaparición pasa casi desapercibida: no hubo gran alarde, no hubo despedida. Como si el molino hubiera dejado de girar... y el tiempo se hubiera encargado del resto.
Si la atracción ha desaparecido, no es cosa de suerte... A principios de los años 2000, Disneyland Paris revisa su estrategia de atracciones, favoreciendo experiencias más inmersivas, de alta capacidad y con mayor potencial comercial.
Una pequeña atracción independiente, de baja afluencia, difícilmente podía competir con las grandes atracciones de ensueño como Peter Pan’s Flight o It’s a Small World.
Algunos aficionados susurran que el costo de mantenimiento habría pesado mucho en la balanza. Otros creen que el espacio se había vuelto estratégico. La verdad exacta sigue siendo difusa, alimentando el halo de misterio que rodea a esta atracción desaparecida.
Buenas noticias: el molino, ese, nunca ha abandonado Fantasyland! Hoy, el Viejo Molino de Disneyland Paris alberga un puesto de comida rápida. Los visitantes pueden comprar bebidas frías, snacks y delicias, mientras disfrutan de su encanto pintoresco. Las aspas siguen girando, pero solo como decoración.
Para los visitantes poco avisados, nada delata la existencia pasada de las Pirouettes. Sin embargo, los más nostálgicos disfrutan imaginar las pequeñas cápsulas dando vueltas alrededor de la estructura. Así, el molino se ha convertido en un vestigio vivo de la historia del parque, testigo discreto de los primeros años de Euro Disney.
Las atracciones van cayendo, pero los recuerdos quedan bien aferrados. Les Pirouettes du Vieux Moulin forman parte de esas experiencias modestas que contribuyeron a forjar el alma del parque a finales de la década de 1990.
Recordarán una época en la que Disneyland Paris aún forjaba su identidad, entre la ambición estadounidense y el legado europeo. Hoy, el molino sigue dando la bienvenida a los visitantes, pero con una misión distinta: deleitar a los amantes de la buena mesa, antes que hacerlos girar.
¿Y si, en su próxima visita a Fantasyland, elevara la vista hacia sus alas? Tal vez aún se escuche, en el viento, el eco de las risas de los niños que se iban a hacer una última pirueta...



























