Atención, amantes de los videojuegos... La Filarmónica de París propone una exposición dedicada a la música de los videojuegos con Video Games & Music, del 2 de abril al 1 de noviembre de 2026. De Pong a Final Fantasy, pasando por Super Mario, Zelda o Pac-Man ySonic, el recorrido reviene sobre las bases sonoras que han marcado la historia de los videojuegos. Gracias a 29 juegos jugables y a varios dispositivos interactivos, la exposición muestra cómo estas músicas se han convertido en un verdadero elemento de la cultura popular.
Pensada como un recorrido inmersivo, la exposición invita a los visitantes a redescubrir melodías conocidas de varias generaciones de jugadores. Una música de Zelda, unas notas de Final Fantasy o los sonidos 8 bits de los primeros juegos suelen bastar para hacer aflorar recuerdos. Entre consolas de época, archivos, instrumentos, imágenes e instalaciones audiovisuales, Video Games & Music pone de relieve el papel esencial de la música en el universo del videojuego.
El recorrido comienza en sus orígenes, en los laboratorios de los años 1960 y en las primeras salas de arcade de los años 1970. En la época de Pong (1972), las limitaciones técnicas obligaban a un diseño minimalista: unas cuantas pulsaciones electrónicas eran suficientes para crear una atmósfera envolvente. Sin embargo, estas restricciones dieron lugar a una estética única, que hoy en día se ha convertido en un icono, vinculada al universo 8 bits y a la cultura de las salas recreativas.
La exposición revela cómo, a lo largo de las evoluciones tecnológicas — especialmente con la llegada del CD-ROM a mediados de los años 90 — la música de videojuegos se ha ido enriqueciendo. Grabaciones orquestales, influencias electrónicas, rock, jazz y ritmos urbanos: la Música de Videojuegos (VGM) ha llegado a convertirse en un auténtico laboratorio de experimentación. Compositores destacados como Kōji Kondō (Super Mario, Zelda), Nobuo Uematsu (Final Fantasy) o Masato Nakamura (Sonic) han contribuido a crear ese universo sonoro que hoy se comparte a nivel mundial.
Pero lo que hace especial a esta música es su carácter interactivo: aquí, el espectador influye en el ritmo, la intensidad y, en ocasiones, incluso en la composición. El código informático se convierte en una partitura dinámica, similar a una caja de música o a un órgano mecánico, donde cada acción cambia el paisaje sonoro.
Tanto si eres fan de las salas recreativas de los años 80, como si eres aficionado a Just Dance o sientes curiosidad por experiencias inmersivas como la que ofrece Omikron con David Bowie, cada sala de la exposición está pensada para vivir la música tanto con el cuerpo como con el oído. Los sensores de movimiento, los juegos musicales colaborativos y las instalaciones sensoriales invitan a una auténtica coreografía sonora. La diversidad de los universos presentados ilustra la extraordinaria riqueza visual y musical del medio de los videojuegos, que se ha convertido en un campo de experimentación privilegiado para los compositores.
Al mismo tiempo, se rinde homenaje a los grandes nombres de la música contemporánea, desde Jean-Michel Jarre hasta Nine Inch Nails, pasando por Radiohead o Wu-Tang Clan, para mostrar cómo el lenguaje de los videojuegos se ha infiltrado en la escena musical mundial. Sin olvidar los espacios dedicados a la demoscene y al chiptune, que prolongan la estética de 8 bits en un universo a la vez retro y futurista. Una forma de ilustrar cómo la cultura de los videojuegos dialoga hoy en día con las grandes corrientes artísticas.
Inspirada en la misma estructura de los videojuegos, la exposición se despliega en cinco "biomas" escenográficos diseñados por La Sagna & Racine, en colaboración con el artista Mounir Ayache y el dúo gráfico E+K. Cada espacio ofrece una atmósfera visual y sonora única, invitando a recorrerlo con libertad.
En total, 29 videojuegos jugables componen el recorrido. Desde pioneros como Simón (1978) hasta fenómenos de popularidad como Guitar Hero, Dance Dance Revolution, PaRappa the Rapper, The Legend of Zelda: Ocarina of Time o Just Dance, la exposición destaca el carácter físico y colectivo de la música en los videojuegos. También exhibe obras de arte originales, consolas históricas, fotografías que documentan la cultura arcade y piezas de artistas como Invader y eBoy.
Curada por la musicóloga Fanny Rebillard y el periodista especializado en videojuegos Jean Zeid, la exposición afirma que la música de videojuegos forma ya parte del patrimonio cultural contemporáneo. Conciertos sinfónicos, álbumes dedicados, remixes y colaboraciones con artistas de rap o electrónica — e incluso la participación de Daft Punk en Fortnite — muestran cómo la música de los videojuegos supera en la actualidad con creces los límites del ámbito del juego.
Nuestro repaso a la exposición Video Games & Music en la Philharmonie:
Una exposición que hemos podido recorrer antes de su inauguración... En cuanto a la puesta en escena, empiezas en una sala que la Philharmonie describe como una sala de "presentación", casi como un tutorial de un videojuego, para luego atravesar un túnel que desemboca en un "mundo abierto" donde se despliegan los distintos espacios.
Así se recorre la historia de los videojuegos y su música, desde las melodías de 8 bits hasta las partituras orquestales que se vuelven posibles gracias a la llegada de los CD-ROM, capaces de albergar más datos (y, por tanto, una música de ese calibre). También encontramos numerosos juegos en pruebas, de una a cinco minutos, para que puedas experimentar la música “in game” y comprender su importancia en la narrativa y en la intensidad de la acción (un saludo a The Tidal Wave en La Pesadilla de los Pitufos).
Nos sumergimos, además, en muchos juegos que teníamos casi olvidados, una auténtica madeleine de Proust para todos los que crecimos en los 90.
Nuestras recomendaciones:
Primero, la exposición se desarrolla en la planta baja, por lo que es accesible para personas con movilidad reducida. Pero está un poco oscura, así que conviene ir avisado: no hay luces estridentes ni colores explosivos, sino una iluminación suave con toques ultravioleta para aportar un ambiente ligeramente retro.
También hay que estar atentos a los numerosos easter eggs y otros recovecos que conducen a salas que revelan universos musicales y de juego, como Sonic o Just Dance. Y, sobre todo, tómate tu tiempo para explorar los juegos propuestos y leer los paneles... Aprenderás mucho sobre la música, los efectos sonoros y su importancia en los videojuegos a lo largo del tiempo.
En torno a la exposición, varias actividades están programadas para junio de 2026: un foro de acceso gratuito, conciertos como Assassin’s Creed Symphonic Adventure, homenajes musicales a Final Fantasy, una Noche de Chiptunes y también una experiencia familiar basada en Just Dance.
Al fusionar tecnología, creación musical y cultura popular, la Philharmonie de París ofrece una experiencia sensorial e interactiva que nos recuerda cómo esas melodías, hoy compartidas por más de tres mil millones de jugadores en todo el mundo, se han convertido en parte de nuestra memoria colectiva. ¿Nos damos una vuelta por allí?
Fechas y horario de apertura
De 2 de abril de 2026 a 8 de noviembre de 2026
Ubicación
Filarmónica de París
221 Avenue Jean Jaurès
75019 Paris 19
Información sobre accesibilidad
Acceda a
Metro línea 5 estación "Porte de Pantin
Sitio web oficial
philharmoniedeparis.fr
Más información
De martes a jueves, de 12.00 a 19.00 horas; viernes, de 12.00 a 21.00 horas; sábados y domingos, de 10.00 a 19.00 horas. Durante las vacaciones escolares (zona C): de martes a domingo, de 10.00 a 20.00 h (19.00 h durante las vacaciones de verano). Cerrado el 1 de mayo, el 25 de diciembre y el 1 de enero.







































