Quizá ya los hayas visto verse rápido entre los árboles del bois de Vincennes, del bois de Boulogne, en parques parisinos o en varias ciudades de la Île-de-France. Con su plumaje verde intenso, su pico rojo y su característico chillido, estos pájaros suelen intrigar a los paseantes. No se trata, sin embargo, de loros escapados la noche anterior, sino de periquitos de collar, una especie originaria de África subsahariana y del subcontinente indio, hoy bien asentada en varias grandes ciudades europeas.
En la región parisina, su presencia se asocia habitualmente a una historia insólita: aves destinadas al comercio habrían escapado de contenedores cerca de los aeropuertos de Paris-Orly y luego de Roissy-Charles-de-Gaulle, para aclimatarse poco a poco. Se han registrado casos de reproducción ya desde los años setenta, pero los hechos fundacionales de la población actual en Île-de-France suelen situarse en la década de 1990, alrededor de Orly y Roissy. Desde entonces, el periquito de collar ha encontrado en las ciudades numerosos árboles, cavidades, dormideros y recursos alimentarios que le permiten crecer.
Clasificado entre las especies exóticas invasoras, el periquito de collar no puede ser introducido voluntariamente en el medio natural. Su expansión plantea preguntas sobre la biodiversidad local, especialmente por la posible competencia con algunas aves que también anidan en cavidades. Los estudios siguen siendo matizados respecto a la magnitud real de su impacto en Île-de-France. Una cosa es segura: estos loros verdes ya forman parte del paisaje sonoro y visual de muchos parques de la región. La próxima vez que te cruces con uno en París, sabrás que su historia local probablemente pasa por las pistas de Orly y Roissy.















