Ante la inminente huelga general del 2 de octubre, el Medef anuncia una gran concentración patronal para el 13 de octubre de 2025 en París, según confirmó Patrick Martin a su salida de Matignon el miércoles 24 de septiembre. La concentración pretende ser una respuesta directa a las propuestas fiscales que los empresarios franceses consideran preocupantes, en particular la tristemente célebre tasa Zucman. El acto, previsto para las 14.30 horas, pretende movilizar a "un número muy importante de organizaciones patronales", según el Presidente del Movimiento de Empresas de Francia.
El anuncio de este encuentro se produce en un momento de tensión en torno a los debates presupuestarios para 2026. A mediados de septiembre, Patrick Martin ya había advertido de una "gran movilización patronal" en caso de subida del impuesto de sociedades. Esta amenaza se concreta ahora con la fecha del 13 de octubre, que coincide con los debates parlamentarios sobre las orientaciones fiscales del futuro presupuesto.
Los empresarios se movilizan en respuesta a las propuestas presentadas por la izquierda parlamentaria, en particular el impuesto Zucman. Esta medida, adoptada por la Asamblea Nacional en febrero de 2025 pero rechazada por el Senado en junio, pretende introducir un impuesto mínimo del 2% sobre los activos superiores a 100 millones de euros. Afectaría a unos 1.800 hogares fiscales en Francia y podría recaudar entre 15.000 y 25.000 millones de euros, según sus defensores.
Para Patrick Martin, estas "teorías peligrosas" son una amenaza directa para el empresariado francés. Se muestra especialmente crítico con la inclusión de los activos empresariales en el cálculo de este impuesto, a diferencia del antiguo ISF, que eximía las herramientas de trabajo. "No sé bailar la Zucmania, y no tengo ninguna intención de hacerlo", bromeó en el evento BIG organizado por Bpifrance.
El apoyo de las demás organizaciones patronales representativas sigue siendo desigual. Mientras Patrick Martin habla de una reunión de "todas las organizaciones patronales", la realidad parece más matizada. Michel Picon, presidente de la U2P (Unión de Empresas de Proximidad), ya ha anunciado que no participará en la reunión. Criticó al Presidente del Medefpor no haber "velado por que sus socios no descubrieran este anuncio en la prensa".
La CPME (Confederación de la Pequeña y Mediana Empresa), dirigida por Amir Reza-Tofighi, adopta una postura más prudente. Su presidente confirma que "existe actualmente cólera entre los empresarios que se sienten caricaturizados en el debate público", pero precisa que consultará a sus autoridades antes de dar una respuesta definitiva.
Esta movilización se produce en un momento de gran incertidumbre política. Desde la disolución de la Asamblea Nacional en junio de 2024, los empresarios franceses han recuperado una voz más asertiva en el debate público. Las organizaciones patronales ven la oportunidad de ejercer una mayor influencia en las decisiones políticas, sobre todo en materia fiscal.
El Primer Ministro Sébastien Lecornu, que recibió el miércoles a los representantes de la patronal en Matignon, se enfrenta a un delicado ejercicio de equilibrismo. Tiene que lidiar con una Asamblea fragmentada en la que el Partido Socialista ostenta el poder de censura sobre el presupuesto, al tiempo que mantiene el diálogo con el mundo económico. Patrick Martin elogió "la voluntad de escucha del Primer Ministro", al tiempo que expresaba su profunda preocupación.
El reto del Medef consiste en demostrar que las empresas francesas, que emplean a 12 millones de personas según la organización, contribuyen ya de forma significativa al interés general. Esta demostración de fuerza del 13 de octubre pretende contrarrestar la imagen de "accionistas sedientos de dividendos e indiferentes al interés general" que denuncia Patrick Martin.
Las próximas semanas prometen ser decisivas para encontrar un equilibrio entre los imperativos presupuestarios del Gobierno y las reivindicaciones del mundo empresarial. La reunión del 13 de octubre marcará sin duda un punto de inflexión en la capacidad de los empresarios para influir en la política fiscal del gobierno Lecornu.















