El mundo dela arquitectura pierde hoy a una de sus figuras más audaces. Frank Gehry, el arquitecto visionario, canadiense de origen y estadounidense de corazón, falleció el 5 de diciembre de 2025 en Santa Mónica, a los 96 años, tras una breve enfermedad respiratoria.
Conocido durante mucho tiempo como Frank Goldberg, nacido en Toronto en 1929, Gehry maduró su vocación en California, tras estudiar en la Universidad del Sur de California. Su carrera, modesta al principio (viviendas sociales, centros comerciales), dio un giro espectacular cuando, en su propia casa, se atrevió a remodelar un bungaló para convertirlo en una escultura habitable. Este audaz gesto marcó el comienzo de una obra subversiva y liberadora.
Lo que ha pasado a la leyenda son sobre todo sus edificios-monumentos, obras escultóricas construidas. ¿Quién podría olvidar el Museo Guggenheim de Bilbao, con sus líneas fluidas y aéreas, que desencadenó el famoso «efecto Bilbao», transformando la ciudad e inspirando a generaciones de arquitectos de todo el mundo? O el Walt Disney Concert Hall de Los Ángeles, templo del metal y las curvas, que brilla como una escultura bajo la luz californiana. Sin olvidar la Fundación Louis Vuitton de París, prueba de que su audacia trascendía los continentes.
Pero Gehry no es solo edificios espectaculares. Es una revolución formal y técnica: desde los años 80 y 90, abrazó el potencial del software 3D, impulsando la arquitectura hacia una nueva era, en la que se podían diseñar y construir formas hasta entonces impensables.
Más allá de las torres, los museos y las salas de conciertos, ha redefinido lo que puede ser un edificio: un objeto vivo, una obra de arte, un sueño de metal y luz posado en el cielo urbano. Hoy, deja tras de sí no solo obras, sino una forma de concebir el espacio, la materia y la emoción.
Hoy, aunque Frank Gehry ya no esté, sus curvas seguirán bailando durante siglos.
Esta página puede contener elementos asistidos por IA, más información aquí.















