Dirigido por Josh Safdie y coescrito con Ronald Bronstein, Marty Supreme es un biopic dramático protagonizado por Timothée Chalamet, Gwyneth Paltrow, Tyler the Creator y Odessa A'zion. Producido por A24, el estreno en Francia está previsto para el 18 de febrero de 2026. Inspirado libremente, según la prensa estadounidense, en la historia del jugador de ping-pong Marty Reisman, el film explora la ascensión de un outsider neoyorquino en la América de los años 1950, entre el rendimiento deportivo y la auto-representación.
La historia sigue a Marty Mauser, un joven procedente de un entorno humilde, decidido a hacerse un lugar en un mundo competitivo dominado por la imagen y el espectáculo. En la Nueva York de posguerra, el tenis de mesa aún no es un deporte plenamente institucionalizado: se juega en clubes clandestinos, en azoteas o en universidades de la Costa Este. Marty ve en ello una oportunidad para conseguir reconocimiento y desarrolla una ambición inquebrantable, convencido de que la confianza en uno mismo puede ser suficiente para vencer al destino.
A lo largo de su trayectoria, sus decisiones se vuelven cada vez más arriesgadas. Entre gestos audaces, mentiras y estrategias oportunistas, va construyendo una imagen pública que a veces dista de la verdadera calidad de su rendimiento. La película tensiona esta búsqueda de la fama con la fragilidad de un hombre que siempre está al filo de caer, en un entorno donde la línea entre genio y impostor se vuelve difusa.
Josh Safdie, conocido por Good Time y Uncut Gems, vuelve a colaborar con Ronald Bronstein en un proyecto inspirado en la vida de Marty Reisman, cuyo libro autobiográfico descubrían durante la producción de Uncut Gems. Fascinado por esta figura outsider, el director se sumergió en la subcultura del tenis de mesa en Nueva York de los años 1950, una comunidad llena de marginados y estafadores. El rodaje tuvo lugar entre Manhattan y otros escenarios internacionales, llegando incluso a las pirámides de Egipto, para realzar la dimensión fantasmagórica del sueño de su protagonista.
La recreación se apoyó en un trabajo meticuloso en cuanto a decoración y vestuario. El diseñador de producción Jack Fisk reconstruyó un antiguo club de tenis de mesa de Nueva York, hoy desaparecido, basándose en archivos históricos. Las escenas de los partidos se filmaron con varias cámaras bien colocadas cerca de los intercambios, para captar la rapidez y la tensión en cada punto. La banda sonora original, compuesta por Daniel Lopatin (Oneohtrix Point Never), mantiene la colaboración iniciada en Uncut Gems y presenta una estructura en tres movimientos, fusionando sonidos de los años 1950 con texturas sintéticas más modernas.
Con un presupuesto estimado por la prensa especializada estadounidense entre 70 y 90 millones de dólares, esta película se posiciona como uno de los proyectos más ambiciosos en la historia de A24, reflejando la evolución del estudio hacia producciones de mayor alcance. La elección de Timothée Chalamet, contactado por Safdie desde las primeras fases de escritura, mantiene la línea de un cine enfocado en jóvenes protagonistas, impredecibles y movidos por una ambición desbordante.
Marty Supreme, dirigido por Josh Safdie, continúa en la línea del cine enérgico y apasionado que el cineasta ha desarrollado junto a su hermano, marcando además un nuevo paso en su exploración de personajes marginales y ambiciosos. Con Timothée Chalamet en el papel principal, la película sigue la ascensión tumultuosa de un jugador de ping-pong de Nueva York en los años 50, un mitómano carismático convencido de que el mundo siempre se rendirá ante su voluntad. Entre odisea urbana, comedia negra y retrato de un impostor fascinante, Marty Supreme se presenta menos como un biopic deportivo que como un retrato de un estafador incapaz de dejar de jugar, incluso con su propia vida.
Desde el inicio, algo llama poderosamente la atención en Marty Supreme: la importancia central de la música. La película establece su ritmo y tono desde las primeras escenas a través de una banda sonora especialmente cuidada, donde las canciones – incluyendo Forever Young – no solo acompañan sino que se convierten en una especie de comentario irónico sobre la ilusión de grandeza y el ansia de eternidad del protagonista. Josh Safdie utiliza la música como un motor dramático, acelerando las escenas, intensificando la euforia o resaltando la caída. Con esto, la película se impregna de esa sensación de “sobrecalentamiento”, siempre a punto de desbocarse.
Este dinamismo musical refleja el recorrido de Marty, un jugador talentoso pero inestable, mentiroso compulsivo y showman innato. El ping-pong nunca se filma como un deporte noble o estratégico: se transforma en un escenario, un espacio de performance donde Marty busca más reconocimiento que la victoria. Cuando pasa en segundos de la fanfarronería a la calculadora oportunista, la película pone en evidencia su instinto de supervivencia sin juzgarlo frontalmente. Marty es un rey de las tretas, convencido de que la fe en uno mismo basta para doblegar al mundo: “si creo en mí, el dinero llegará solo”.
La estructura picaresca del relato refuerza esa sensación de inestabilidad constante. Marty Supreme avanza por secuencias impactantes – algunas absurdas, otras humillantes – más que por una progresión dramática convencional. La famosa escena de la bañera atravesando el piso o la de la cachetada reflejan esa intención de crear momentos memorables, casi excesivos, que aportan a la construcción de un personaje excesivo. Aunque algunos puedan considerar que esta acumulación resulta desordenada, refleja la huida hacia adelante de un hombre incapaz de frenar.
Esta elección formal explica en parte la división crítica: para unos, esta narrativa fragmentada y este ritmo frenético representan un cine orgánico, vibrante y típico de Safdie; para otros, la película resulta errática, a veces agotadora, más fascinada por su anti-héroe que por el mundo que retrata. Sin embargo, esa inestabilidad es precisamente el núcleo del filme: Marty no es un héroe trágico, sino un vividor carismático, convencido de ser un genio, pese a que comete errores tras errores, en una caída que termina rompiendo el mito que se había construido.
En el centro del film, Timothée Chalamet entrega una actuación impresionante, llena de arrogancia valiente, nerviosismo encantador y una constante inestabilidad. Su Marty es un perdedor hermoso, capaz de hacer alarde ante los Harlem Globetrotters antes de unirse a ellos para ganar unos billetes, multiplicando mentiras aunque de forma extrañamente entrañable. Captura con precisión esa figura americana del impostor hecho a sí mismo, convencido de que el espectáculo del éxito es igual de importante que el éxito en sí. La película se sostiene en gran medida en esta interpretación, que le da energía y coherencia a la historia.
Marty Supreme está dirigido principalmente a espectadores que disfrutan de historias de ascensos caóticos y retratos de anti-héroes fascinantes, más que ejemplares. Aquellos que aprecian trayectorias sinuosas, personajes en una huida continua y películas que priorizan el movimiento sobre una psicología convencional encontrarán una experiencia estimulante. También atraerá a quienes siga la evolución de Timothée Chalamet, en un papel clave que podría marcar un punto de inflexión en su carrera.
Por otro lado, quienes esperen una película deportiva clásica, centrada en el rendimiento o en la competencia, podrían sentirse desconcertados. El ping-pong aquí es solo un escenario, un símbolo de la obsesión de Marty por la victoria y el reconocimiento. La película, además, puede resultar agotadora por su ritmo y estructura fragmentada, dando la impresión de que deambula más que de contar una historia.
Pero precisamente en ese desorden controlado radica su verdadera fuerza. Al evitar la trayectoria lineal del biopic deportivo, Safdie crea el retrato de un impostor brillante, reflejo de una América donde el éxito depende tanto de la creencia como del mérito. Marty Supreme es un filme sobre el movimiento, la actuación y la ilusión, llevado por una interpretación central impresionante y una energía cinematográfica poco habitual. Una obra vibrante, a veces extenuante, pero que resulta imposible ignorar.
Marty Supreme
Film | 2026
Estreno en cines: 18 de febrero de 2026
Biopic | Duración: 2h29
De Josh Safdie | Con Timothée Chalamet, Gwyneth Paltrow, Tyler the Creator, Odessa A'zion
Título original: Marty Supreme
Nacionalidad: Estados Unidos
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