¿Y si el próximo gran guitarrista del barrio estuviera dormitando… detrás de una tarjeta de la biblioteca? Para quienes buscan tomar prestado un instrumento musical en París, el buen plan tiene su sorpresa: en varias bibliotecas parisinas, es realmente posible sacar prestado un instrumento como se haría con una novela o un DVD. Sí, sí, entre pasillos, se puede regresar a casa con un ukulele, un violín o incluso un pequeño sintetizador. De ese modo, la biblioteca de barrio luce muchísimo más rock de lo que uno imagina.
La fórmula es simple y eficaz. Los instrumentos se prestan en forma de packs que incluyen los accesorios necesarios y una método de autoaprendizaje. La idea no es convertir todo París en una orquesta sinfónica de un día para otro, sino más bien permitir a los curiosos descubrir un instrumento, o a los antiguos músicos volver a tocar, sin pasar de inmediato por la compra.
Se pueden encontrar guitarras clásicas y folk, ukuleles, mandolinas, banjos, violines, arpas, percusión, pequeños teclados electrónicos, instrumentos de viento, y en algunos centros se dan también instrumentos más específicos como guitarras y bajos eléctricos, incluso djembés, xilófonos o sintetizadores.
El préstamo es gratuito para los abonados adultos de la red de bibliotecas de París, presentando una identificación. Se puede tomar prestado un solo instrumento a la vez, por un periodo de cuatro semanas. Y si el instrumento deseado ya está en manos de otro, se puede reservar.
Esta iniciativa forma parte de #MusiquePourTous, un proyecto respaldado dentro del Presupuesto Participativo 2017 de la ciudad de París, con el objetivo de democratizar el acceso a la práctica musical, especialmente para los más jóvenes. Por otro lado, para las personas que ya tienen un instrumento olvidado en un rincón del salón o del desván, la red de bibliotecas también permite tomar en préstamo métodos para volver a ponerse en marcha.
Un recurso para evitar el bloqueo creativo… y quizá hacer renacer algunas vocaciones.















