Todo empieza con una frase: "Un día u otro creo que encontraré la manera de hacer mi propia exposición en un café.
Es esta esperanza, escrita en una carta de Vincent Van Gogh a su hermano Theo, la que ha impulsado a Dominique-Charles Janssens, gran admirador del artista, a intentar durante casi 40 años hacer realidad el sueño del pintor, que acabó convirtiéndose en el suyo propio. Desde su accidente en 1985 frente a la Maison Van Gogh, que cambió el curso de su vida, Dominique-Charles, Presidente del Institut Van Gogh, no ha cejado en su empeño de preservar la memoria del pintor en la ciudad de Auvers-sur-Oise.
Tras comprar el Auberge Ravoux, con su restaurante en la planta baja y las habitaciones donde se alojó el pintor, que costaban unos pocos francos, en el primer piso, hubo que renovar este pedazo de historia durante varios años, devolverle su antiguo encanto y hacerlo accesible al público a partir de 1993. Pero en lugar de convertirla en un museo muy concurrido, los belgas decidieron que la famosa habitación de Van Gogh, que nunca volvió a alquilarse tras su suicidio, debía estar lo más vacía posible, para dar a los visitantes la libertad de sentir el alma del pintor sin distracciones.
En este pequeño espacio de 7m2, sólo hay una silla y una pared de cristal, preparada para albergar una obra del pintor de Auvers-sur-Oise. La ciudad sólo espera que uno de estos cuadros vuelva a casa, y va por buen camino, ya que aún se mantiene en secreto un cuadro importante, bucólico al máximo, pero habrá que tener paciencia, tras varios intentos abortados a última hora por diferentes propietarios de cuadros. La Maison Van Gogh se convertiría así en el museo más pequeño del mundo, con su único cuadro a la vista, guardado de forma muy segura...
Ubicación
Albergue Ravoux
52 Rue du Général de Gaulle
95430 Auvers sur Oise















