Una tormenta visual donde la historia se repite sin cesar... Kathia St. Hilaire presenta The Vocals of the Chaotic Burst, una exposición de grabados elaborados y collages inspirados en la literatura spiralista haitiana, en la galería Perrotin. Desde el 10 de enero hasta el 7 de marzo de 2026, esta propuesta visual se estructura en torno a motivos en espiral que predominan, utilizados por la artista para explorar la historia política y migratoria de Haití. Cada obra despliega un lenguaje plástico rico, elaborado con materiales crudos como alambre de púas, metal, telas recuperadas, o envases de productos de belleza aclarantes. Estos elementos se combinan en composiciones superpuestas que visiblemente reflejan las capas de los relatos de la diáspora, los legados fracturados y los intentos de reconstrucción.
concebida como un homenaje a Frankétienne, escritor haitiano fallecido en 2025, la exposición hace eco a la novela Mûr à crever, publicada en 1968. Cada pieza responde a una frase extraída de esta obra fundacional del espiralismo, movimiento literario surgido bajo la dictadura de François Duvalier. La espiral se convierte en la forma central, interpretada como el ciclo infinito de las catastrophes políticas y naturales. "Hablo a las islas del Caribe el idioma de las tormentas histéricas", escribió Frankétienne. Este lenguaje de ciclones, lluvias furiosas y mares embravecidos atraviesa las obras de Kathia St. Hilaire, en forma de motivos en espiral y escenas fragmentadas. La exposición así entrelaza referencias poéticas, religiosas y políticas en una propuesta visual sin linealidad, que promueve una lectura en capas, siguiendo el ritmo de la mirada del visitante.




Las escenas representadas evocan travesías peligrosas, intentos de escape, encarcelamientos y deportaciones forzosas. Siluetas apiñadas en embarcaciones improvisadas, figuras retenidas tras cercas de alambre de púas, o cuerpos suspendidos en espera: estas imágenes construyen una narrativa de tránsito, marcada por la inestabilidad. La artista aborda la migración haitiana hacia Nassau, las detenciones en la base de Guantánamo en los años 90 y las políticas contemporáneas de deportación. A través de estos motivos, propone una visión en la que el movimiento migratorio se convierte en una condición de existencia, sin una meta final garantizada.
Los huracanes, recurrentes en las composiciones, emergen como metáforas duales: desastres climáticos y síntomas de un pasado colonial aún sin resolver. Sus formas en espiral, similares a las que se observan en los radares meteorológicos, evocan las rutas de los barcos esclavistas. La artista conecta el agua, el cabello trenzado y la memoria de las mujeres deportadas que transportaron semillas en exilio. Así, sus obras se convierten en archivos físicos donde se superponen el presente, la supervivencia de un legado africano y las violencias migratorias actuales.
El trabajo de Kathia St. Hilaire se basa en una técnica de grabado por reducción, que consiste en transferir dibujos a placas de linóleo y luego imprimirlos sobre diferentes materiales. Gracias a esta técnica, puede superponer hasta cincuenta capas de tinta y material, creando una textura intensa y profunda. El resultado combina fragmentos de obras anteriores, neumáticos desgarrados, hojas de plátano, papeles impresos y objetos reciclados. El metal, lijado, insertado y finalmente integrado como fondo, remite a las prácticas del brasaje de Noailles, un punto clave del arte haitiano que hoy se encuentra amenazado por la violencia de las bandas.
Las estructuras metálicas integradas en las obras—cadenas, perlas, hilos—actúan como barreras visuales que prolongan la idea de encerramiento sugerida por los patrones espirales. El trabajo con perlas, inspirado en los drapo voodoo, representa otra faceta de la creación, aunque sin utilizar lentejuelas: la artista emplea grabados y materiales en su estado bruto para reconstruir estos objetos sagrados con una estética propia. A través de estos gestos, cuestiona la posibilidad de una resiliencia plástica, donde cada elemento—tejido, huella, fragmento—se convierte en portador de historia.




Al integrar los vèvè, símbolos sagrados del vudú, la artista evoca los cruces, rituales y la energía de las figuras espirituales en los caminos humanos. Ella continúa la labor de figuras como Myrlande Constant o Pierrot Barra, pero con una gramática visual fragmentada y moderna. Estos elementos contribuyen a la creación de un lenguaje plástico único, enriquecido por el sincretismo, la dislocación y la reconstrucción.
Algunas obras representan mariposas flotando sobre alambres de espino, un motivo ambigu que proviene de Gabriel García Márquez y Edwidge Danticat. Estas mariposas actúan como presagios, señales de una posible catastrophe o indicios de una transformación. Esta dualidad entre caída y renacimiento atraviesa toda la exposición, que evita cualquier narrativa lineal o moralizante. Aquí, el caos se mantiene como un principio dinámico y vital.
La exposición The Vocals of the Chaotic Burst no busca ofrecer una conclusión definitiva. Más bien, abre un espacio fragmentado, compuesto por capas, tensiones y múltiples alusiones. A través de una técnica de grabado intensiva y un trabajo del material llevado al límite, Kathia St. Hilaire crea un paisaje inestable, donde pasado, presente y la visión de un futuro permanecen entrelazados. El espectador está invitado a explorar este entramado de formas, imágenes y voces dispersas, sin promesas de cierre, pero con la posibilidad de una recomposición eventual.
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Fechas y horario de apertura
De 10 de enero de 2026 a 7 de marzo de 2026
Ubicación
Galería Perrotin
76 rue de Turenne
75003 Paris 3
Tarifas
Gratis
Sitio web oficial
leaflet.perrotin.com
Más información
Abierto de martes a sábado, de 10 a.m. a 6 p.m.















