Antes de convertirse en el edificio que conocemos hoy en día, el Ayuntamiento tenía una apariencia muy diferente. El 24 de mayo de 1871, en pleno auge de la insurrección de la Comuna de París, el Ayuntamiento fue incendiado por los comuneros mientras las tropas versaillesas avanzaban por la ciudad. En pocas horas, las llamas arrasaron todo el edificio, destruyendo tanto su estructura como sus contenidos: archivos municipales, biblioteca histórica y una gran parte del estado civil parisino desaparecieron en el fuego.
La pérdida fue significativa, tanto desde el punto de vista administrativo como patrimonial. Desde el siglo XIV, el edificio ha estado en su ubicación actual, en la plaza de la Alcaldía. Sin embargo, ya no tiene mucho en común con la construcción que conocen los parisinos hoy en día: la reconstrucción total del inmueble se llevó a cabo entre 1874 y 1882, en un estilo neorrenacentista inspirado en el antiguo palacio, pero sin utilizar los materiales ni las bases originales.




Antes de su destrucción, el Ayuntamiento destacaba por su arquitectura impresionante, heredada de la Renacimiento francés. Sus orígenes se remontan a 1357, cuando se convirtió la "Casa de las Columnas", residencia municipal ubicada en las orillas del Sena. Este primer edificio fue sustituido en el siglo XVI, a iniciativa de Francisco I, por un palacio diseñado por el arquitecto Domenico da Cortona, conocido como Boccador.
Terminado en 1628, el edificio combinaba una fachada con pilastras, techos con buhardillas inclinadas y decoraciones escultóricas propias de la Estética de la Tardía Renacimiento. En aquella época, era un lugar fundamental en la vida política de París, que albergó sucesivamente al Comité de Salud Pública, diversos órganos revolucionarios y, finalmente, al gobierno provisional en 1830. Su importancia en los asuntos de la ciudad lo convirtió en un símbolo estratégico y emocional en un contexto de guerra civil.
El incendio de mayo de 1871 acabó con toda la estructura del edificio. Nada de sus elementos constructivos pudo salvarse. Solo algunas piezas decorativas lograron resistir al fuego. Actualmente, es posible encontrar restos de aquella edificación en el Museo Carnavalet, en el barrio del Marais, donde se conservan, además de una puerta esculpida original, maquetas y grabados que muestran cómo era el inmueble antes de su destrucción.
Estos objetos permiten imaginar cómo era el Ayuntamiento antes del incendio: un edificio que combinaba monumentalidad y ornamentación, emblemático de la historia urbana y administrativa de París. La recreación del pasado del Ayuntamiento se basa en los documentos conservados, testimonios artísticos y objetos de la época. Todos estos elementos alimentan la memoria de un lugar icónico, que ardió en las llamas, pero cuya silueta sigue atrayendo los relatos patrimoniales de la capital.
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