Aún no ha llegado el verano, pero París ya está sofocada por el calor. Esta semana, las temperaturas superan los 30°C, y se espera un pico cercano a los 40°C el domingo y el lunes. Un anticipo de olas de calor cada vez más frecuentes, consecuencia directa del calentamiento global, cuyos efectos se intensifican.
Si estas condiciones ya son difíciles de soportar en el campo, se vuelven asfixiantes en las zonas urbanas. Un estudio publicado en The Lancet en 2023 reveló que París es la ciudad más vulnerable de Europa en caso de ola de calor, debido principalmente a su elevada densidad de población y a su mayor contenido mineral. Ante esta constatación, la capital está poniendo en marcha una serie de medidas de adaptación para intentar mitigar el impacto del calor sobre sus habitantes.
En París, las islas de frescor se hacen imprescindibles a medida que suben las temperaturas. El Ayuntamiento ha reintroducido su mapa interactivo con todos los lugares donde puede refrescarse. Desde espacios públicos climatizados hasta parques sombreados y edificios religiosos, hay muchas opciones para combatir el calor.
Entre los 1.400 puntos fríos identificados:
A menudo antiguas, las iglesias parisinas están construidas con gruesos muros y altas bóvedas que mantienen el aire fresco. Proporcionan un refugio tranquilo y libre, ideal cuando hace calor.
Algunos reflejos esenciales:
El programa Reflex ayuda a las personas aisladas. Además, las duchas municipales permanecen abiertas todos los días, incluidos los fines de semana.
Ante las olas de calor, cada vez más frecuentes, la ciudad de París desarrolla soluciones sostenibles, como zonas de sombra y la ampliación de su red de islas frescas. Un reto importante para la calidad de vida en las zonas urbanas.
Tarifas
Gratis















