Los vales de comida podrán utilizarse próximamente durante toda la semana, incluidos los domingos, y para comprar alimentos en los supermercados. Esta es una de las medidas clave de la reforma presentada por Véronique Louwagie, Ministra francesa de Comercio y PYME, el 25 de junio. Esta transformación del sistema será examinada por el Parlamento con vistas a su aplicación el 1 de enero de 2027.
El Gobierno quiere adaptar los vales de comida a las nuevas prácticas, como la generalización del teletrabajo, las comidas caseras y las distintas necesidades de consumo. Así, los empleados podrán comprar algunos de los ingredientes que necesitan para preparar sus comidas, incluso los domingos. Sin embargo, los vales seguirán sin poder utilizarse los días festivos, para mantener su vínculo con el mundo profesional.
Otra novedad es que su uso se extenderá a toda Francia, y ya no se limitará a los departamentos cercanos al lugar de trabajo. El límite diario de 25 euros se mantiene sin cambios.
Se prorrogará el régimen temporal que autoriza el uso de vales de comida para la compra de alimentos en supermercados (excluidos el alcohol, la confitería, los productos para bebés y los alimentos para animales de compañía). Esta medida, muy popular entre los asalariados, está en vigor desde 2022 y se prorroga cada año. Los restauradores, sin embargo, siguen oponiéndose a esta prórroga, ya que la consideran una pérdida de ventas, estimada en más de mil millones de euros en dos años, segúnUmih.
La reforma prevé el billetaje electrónico completo a partir del 28 de febrero de 2027. A partir de esa fecha, los billetes de papel dejarán de ser utilizables. En la actualidad, casi el 75% de las compras ya se realizan con tarjeta. El objetivo de esta modernización es simplificar los trámites para los minoristas, reducir las comisiones cobradas por los emisores y permitir el pago con céntimos a los empleados.
Por último, los bonos dejarán de tener una validez superior a un año. Según el Ministro, el objetivo de esta disposición es animar a los trabajadores a utilizarlos con más regularidad y evitar la acumulación de créditos no utilizados.
El objetivo de esta reforma, en debate desde hace dos años, es modernizar un sistema que forma parte integrante de la vida cotidiana de más de cinco millones de asalariados. Aún no se ha determinado su forma legislativa, pero el Gobierno espera que se debata antes de finales de 2026.















