Dos estaciones de la región parisina acaban de obtener un importante reconocimiento internacional. La estación de Saint-Denis Pleyel, en Seine-Saint-Denis, y la de Villejuif-Gustave Roussy, en Val-de-Marne, forman parte de las siete estaciones más bellas del mundo seleccionadas por el Prix Versailles, un galardón arquitectónico mundial respaldado por la Unesco. Un gran reconocimiento para estas dos infraestructuras emblemáticas del Grand Paris Express, que dan testimonio de la renovación arquitectónica del transporte de la región parisina.
Esta selección, revelada a principios de noviembre en París, demuestra que las estaciones vuelven a ser un terreno de juego privilegiado para los grandes nombres de la arquitectura, como destaca Jérôme Gouadain, secretario general del premio. Por primera vez desde la creación del Premio Versalles en 2015, hay tantas firmas prestigiosas en la categoría de estaciones. Una señal de que la reactivación del transporte público en todo el mundo va acompañada de una verdadera ambición arquitectónica.
La estación Saint-Denis Pleyel, diseñada por el arquitecto japonés Kengo Kuma, se perfila como uno de los futuros ejes principales de la red de transporte de la región parisina. Esta estación estratégica, que se inaugurará en junio de 2024, acogerá a largo plazo cuatro líneas de metro automático (14, 15, 16 y 17) y hasta 250 000 viajeros al día. El edificio tiene una superficie de 30 000 m² y nueve niveles, cuatro de ellos subterráneos, todo ello organizado en torno a un espectacular atrio que permite la entrada de luz natural hasta una profundidad de 27 metros.
El arquitecto japonés ha diseñado esta estación como un origami urbano cuyos pliegues conectan el suelo con el edificio. La madera, material identitario del proyecto, reviste las fachadas interiores y exteriores, creando una atmósfera cálida poco habitual en una infraestructura subterránea. Más allá de su función de transporte, Saint-Denis Pleyel también albergará un espacio cultural de 5000 m² bautizado como «Pleyel en movimiento», dedicado a la innovación social y a las creaciones contemporáneas. Una monumental obra artística de Prune Nourry, compuesta por 108 esculturas suspendidas en el atrio, completa este lugar concebido como un espacio de vida y de encuentro.
Al otro lado de la capital, la estación Villejuif-Gustave Roussy impresiona por su verticalidad. Diseñada por Dominique Perrault, esta estación, inaugurada en enero de 2025, sumerge a los viajeros a casi 50 metros bajo tierra, lo que la convierte en una de las estaciones más profundas de Francia. El arquitecto francés, a quien se debe, entre otras cosas, la Biblioteca Nacional de Francia, ha imaginado un cilindro de 70 metros de diámetro coronado por una monumental cristalera que inunda de luz natural los espacios subterráneos.
La arquitectura juega con las transparencias y los reflejos gracias al uso del acero inoxidable en todas sus variantes: liso, perforado, mallado, pulido espejo o satinado. Esta estación, situada en el parque Hautes-Bruyères, a dos pasos del instituto Gustave-Roussy, el primer centro europeo de lucha contra el cáncer, acogerá hasta 100 000 viajeros diarios. Actualmente da servicio a la línea 14 y pronto estará conectada con la línea 15 Sur. El artista chileno Iván Navarro ha creado una espectacular instalación luminosa, un «reloj de sol» compuesto por 312 cajas luminosas que dan una ilusión de profundidad infinita, estableciendo un puente poético entre el mundo subterráneo y el cielo.
Las dos estaciones de la región parisina compiten con otras cinco infraestructuras de todo el mundo. Entre los finalistas se encuentran la estación Gadigal de Sídney (Foster + Partners), que celebra la cultura aborigen con sus futuristas hileras de luces estroboscópicas, la estación de Mons en Bélgica, una catedral de acero blanco de 165 metros diseñada por Santiago Calatrava, y la estación de Baiyun en Cantón, China (Nikken Sekkei), un auténtico parque vertical que conecta comercios y oficinas. Arabia Saudí cuenta con dos proyectos en esta selección: la estación KAFD de Zaha Hadid Architects, cuyo techo ondulado evoca las dunas del desierto, y la de Qasr Al Hokm, del estudio noruego Snøhetta, con su cubierta invertida en forma de periscopio.
El veredicto final se dará a conocer a principios de diciembre durante una ceremonia en la sede de la Unesco en París. Un jurado internacional, presidido por una personalidad del mundo de la cultura y compuesto por cuatro arquitectos de renombre, otorgará tres títulos mundiales entre los siete finalistas. El año pasado, el jurado reunió a figuras como Daniel Libeskind, Sou Fujimoto y Wang Shu, ganador del premio Pritzker. Este galardón celebra los logros que combinan estética, innovación, rendimiento ecológico y convivencia, valores fundamentales para la renovación de las infraestructuras de transporte.
En resumen, estas dos nominaciones demuestran que la región parisina sabe transformar sus infraestructuras de transporte en auténticas obras arquitectónicas. Si busca una buena idea cultural y arquitectónica, no se pierda estas estaciones que cambian nuestra visión del transporte urbano. La movilidad se convierte por fin en una experiencia estética por derecho propio.
La estación Saint-Denis Pleyel es accesible mediante la línea 14 del metro y se encuentra muy cerca de la estación Carrefour Pleyel (línea 13). La estación Villejuif-Gustave Roussy también cuenta con la línea 14, con una futura conexión a la línea 15 Sur prevista para el verano de 2026. Los ganadores del Premio Versalles 2025 se darán a conocer durante la ceremonia del 4 de diciembre en la sede de la Unesco.
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