Jeremy Allen White explora el corazón de Springsteen en Deliver Me From Nowhere.

Por Julie de Sortiraparis · Actualizado el 21 de octubre de 2025 a las 12:07
Dirigida por Scott Cooper y protagonizada por Jeremy Allen White, Springsteen: Deliver Me From Nowhere explora la creación del álbum de culto Nebraska de Bruce Springsteen. En cines el 22 de octubre de 2025.

Scott Cooper firma con Springsteen: Deliver Me From Nowhere una película biográfica musical centrada en la génesis del álbum Nebraska, la obra maestra acústica de Bruce Springsteen. En el papel del músico, Jeremy Allen White (The Bear, Shameless) ofrece una interpretación apasionada, rodeado de Jeremy Strong, Stephen Graham, Paul Walter Hauser, Odessa Young y Gaby Hoffman. La película se estrena en los cines el 22 de octubre de 2025.

El director, conocido por Crazy Heart y Los brazos de la ira, adopta un tono intimista para evocar este periodo crucial en la vida del cantante estadounidense. El guion explora la tensión entre el éxito y la sinceridad artística, mientras Springsteen graba en solitario, con una grabadora de cuatro pistas, uno de sus discos más emblemáticos.

Descubra las primeras imágenes en el tráiler oficial:

El tráiler revela una atmósfera sobria e introspectiva, fiel al espíritu de Nebraska, con un Jeremy Allen White muy comedido.

Springsteen: Deliver Me From Nowhere
Película | 2025 | 2 h 10 min
Estreno en cines el 22 de octubre de 2025
Título original: Deliver Me From Nowhere
Nacionalidad: Estados Unidos

Inspirada en hechos reales, esta película biográfica repasa la concepción del álbum Nebraska, grabado en 1982 en la habitación de Springsteen. Este disco acústico crudo, poblado de almas errantes, marca un punto de inflexión en la carrera del cantante e ilustra su necesidad de autenticidad.

Springsteen: Deliver Me From Nowhere está dirigida a los amantes de la música rock y de las biografías musicales como Walk the Line o Ray. Su puesta en escena depurada privilegia la introspección sobre la actuación, en la línea de los dramas musicales intimistas. Rodada en Nueva Jersey y Nueva York, la película recrea fielmente los lugares fundacionales de la vida de Springsteen.

En esta obra protagonizada por Jeremy Allen White, la cámara de Scott Cooper capta la soledad, la búsqueda de sentido y la tensión interior de un artista frente a su legado. Los papeles secundarios, interpretados por Jeremy Strong, Stephen Graham, Paul Walter Hauser o Gaby Hoffman, refuerzan el anclaje emocional y la densidad psicológica de la historia.

Crítica completa de Springsteen: Deliver Me From Nowhere

Dirigida por Scott Cooper, Springsteen: Deliver Me From Nowhere se inscribe en la tradición de las biografías musicales, pero se aleja decididamente de ella. La película se centra en un periodo limitado pero crucial de la vida de Bruce Springsteen: la creación de Nebraska en 1982, un álbum austero e introspectivo grabado en un sencillo cuatro pistas. Jeremy Allen White interpreta al cantante, ofreciendo una interpretación de una intensidad contenida, rodeado de Jeremy Strong en el papel de Jon Landau, su mánager y confidente, y Stephen Graham como un padre destrozado, una figura sombría que acecha cada nota y cada silencio.

La historia comienza en Freehold, Nueva Jersey, en blanco y negro, donde un joven Bruce acompaña a su madre a recoger a su padre alcohólico en un bar. Este comienzo marca la pauta: la de una película sobre la memoria, la filiación y la búsqueda de la identidad más que sobre la gloria. La narración alterna entre la infancia y el periodo de creación de Nebraska, revelando a un artista en crisis, dividido entre la presión del éxito y su necesidad de verdad artística. Springsteen rechaza las convenciones de la industria —sin singles, sin giras, sin prensa— y elige la sobriedad como forma de integridad.

Scott Cooper aborda este material con una puesta en escena depurada. Los planos generales sitúan a Springsteen en su modesto entorno: casas obreras, carreteras grises, garajes transformados en estudios. Los primeros planos revelan la tensión interior, la mirada de un hombre que ya no se reconoce en su propio reflejo. La cámara, a menudo fija o apenas móvil, privilegia la observación sobre la demostración. La paleta visual, que oscila entre el blanco y negro y los tonos sepia, traduce la lucha entre el pasado y el presente, la memoria y la creación. El silencio, omnipresente, se convierte en un instrumento dramático: «the quiet can get a little loud» (el silencio puede llegar a ser un poco ruidoso), dice una réplica. La música, por su parte, nunca busca ilustrar; susurra, persigue, recuerda lo que Springsteen intenta huir y recuperar al mismo tiempo.

Jeremy Allen White ofrece una interpretación notable: no imita a Springsteen, sino que lo encarna en su vulnerabilidad, sus vacilaciones, sus silencios. Su actuación es sobria: juega tanto con la ausencia de palabras como con los estallidos de emoción. Jeremy Strong, en el papel de Landau, ofrece una presencia estable, casi terapéutica, mientras que Stephen Graham, intenso, convierte a Dutch Springsteen en una figura espectral del trauma laboral y paterno. Esta interpretación se hace eco de su conmovedor papel en la serie de Netflix Adolescence, donde ya exploraba con acierto la complejidad del vínculo paterno. Juntos, dan a la película una dimensión humana, despojada de toda grandilocuencia.

En cuanto a la temática, la película explora la lucha entre el éxito comercial y la autenticidad artística, el retorno a las raíces obreras, la salud mental y la relación padre-hijo. No se trata tanto de una película sobre un músico como de una reflexión sobre la creación como terapia. Al igual que en Un perfecto desconocido, biopic dedicado a Bob Dylan, Cooper opta por la precisión temporal en lugar de la panorámica. Pero mientras Dylan se desvanecía tras el mito, Springsteen se enfrenta aquí a su propia humanidad.

Sin embargo, algunos espectadores pueden ver en ello una frialdad calculada. El ritmo, deliberadamente lento, deja poco espacio para el fervor rockero que cabría esperar de un tema así. La película prefiere la tensión silenciosa a las escenas de conciertos, el dolor a la actuación. Esta moderación, admirable para algunos, frustrará a quienes esperaban una película biográfica más clásica, salpicada de momentos de triunfo. De hecho, los críticos han hablado de «fotogramas estancados» o de una puesta en escena a veces demasiado mesurada para el fuego interior que intenta describir.

Springsteen: Deliver Me From Nowhere no es, por tanto, una película de espectáculo, sino un retrato interior, el de un artista que busca el sentido detrás de la gloria. Para los espectadores sensibles al trabajo introspectivo, a los matices y a la lentitud, ofrece una experiencia densa y sincera. Para los demás, puede parecer demasiado discreta, casi ahogada por su propia modestia.

Una película biográfica a contracorriente: lenta, seria, profundamente humana, interpretada por un Jeremy Allen White en estado de gracia.

Para más información, descubra también nuestra selección de novedades cinematográficas del mes de octubre de 2025, los estrenos de la semana y nuestra guía de biopics actualmente en cartelera.

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Información práctica

Fechas y horario de apertura
Desde el 22 de octubre de 2025

× Horario aproximado: para confirmar el horario, póngase en contacto con el establecimiento.
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