Desde su reapertura, Notre-Dame de Paris atrae a varios miles de visitantes cada día. Si la reserva gratuita es recomendable para las visitas turísticas, existe otra forma de entrar en la catedral: asistir a una misa.
Las celebraciones están abiertas a todos, tanto para los fieles como para los curiosos, pero no debe entenderse esta posibilidad como una forma de saltarse la cola. La catedral sigue siendo ante todo un lugar de oración, donde el respeto hacia los fieles y la liturgia prima sobre la visita turística.
Cada día se celebran varias misas en Notre-Dame. Como en la mayoría de las iglesias católicas, no se exige ninguna aportación económica para asistir y cada persona es libre de entrar, ya sea creyente, practicante ocasional o simplemente deseosa de descubrir este patrimonio excepcional.
En la práctica, las personas que acuden a la misa suelen usar un acceso específico reservado a los fieles. Dependiendo de la afluencia y de las medidas adoptadas por la catedral, ese acceso puede permitir entrar más rápido que los visitantes que vienen solo por un recorrido turístico.
La diócesis insiste, no obstante, en un punto clave: la participación en una celebración litúrgica no es una visita guiada. Durante la celebración, se invita a los fieles a mantener el silencio, a seguir las indicaciones del personal de acogida y a evitar cualquier conducta que pueda perturbar la misa.
Concretamente, esto significa, entre otras cosas: no circular por la catedral durante la liturgia, no tomar fotografías ni videos durante la celebración, colocar el teléfono en modo silencio, evitar las conversaciones y esperar al final de la misa para observar la arquitectura o realizar algunas tomas, si ello está permitido. Reglas que buscan preservar el carácter espiritual del evento, a la vez que garantizan unas buenas condiciones de recogimiento para los fieles.
Sí, en la mayoría de los casos. Una vez concluida la celebración, suele ser posible permanecer unos momentos en la nave para admirar la arquitectura, los vitrales y el mobiliario litúrgico, respetando las indicaciones del personal de la catedral. Según la afluencia, las equipos pueden, no obstante, orientar a los visitantes para facilitar la circulación.
Las personas que deseen profundizar su conocimiento de Notre-Dame también se benefician de reservar gratuitamente un horario de visita cuando esté disponible. Esta solución permite agilizar el acceso sin desviar la vocación de los servicios religiosos.
Entrar en Notre-Dame con motivo de una misa no es nada excepcional: de hecho, es la vocación principal de la catedral. Esta posibilidad existe para permitir que cualquiera participe en la vida litúrgica del edificio, y no para evitar la fila de visitantes.
Para quienes opten por esta opción, lo más sensato es adoptar una actitud discreta, respetar a los fieles y aprovechar este momento para descubrir la catedral en las condiciones para las que fue construida hace más de ocho siglos.
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Ubicación
Catedral de Notre Dame de París
Cathédrale Notre-Dame
75004 Paris 4
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Acceda a
Metro - RER: - Cité (4) - Saint Michel - Notre-Dame (B,C) - Hôtel de Ville (1,11) - Maubert-Mutualité / Cluny - La Sorbonne (10) - Châtelet - Les Halles (7,14,A,D)
Sitio web oficial
www.notredamedeparis.fr







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