El Gobierno francés planea una reforma de los vales de comida, cuya aplicación está prevista para el verano de 2025. Una de las medidas clave consistiría en introducir un doble límite de uso, ofreciendo una cantidad diaria más elevada para las comidas consumidas en restaurantes que para las compras en supermercados. Esta iniciativa pretende apoyar al sector de la restauración, adaptándose al mismo tiempo a la evolución de los hábitos de los asalariados.
Creado en 1967, el sistema de cheques restaurante ha evolucionado a lo largo de las décadas, alejándose gradualmente de su finalidad original. Destinado en un principio a financiar comidas en restaurantes, su uso se ha desviado masivamente hacia los supermercados, sobre todo con la expansión del teletrabajo y la inflación de los precios de los alimentos. Esta desviación, bautizada como "ticket-caddie", preocupa a los restauradores, que ven cómo parte de su clientela se aleja.
Ante esta situación, el Gobierno quiere introducir dos límites máximos distintos: uno más alto para el gasto en restaurantes y otro más bajo para la compra de alimentos en supermercados. La idea es limitar la competencia desleal de los supermercados hacia los restaurantes, preservando al mismo tiempo el poder adquisitivo de los asalariados que utilizan estos vales para hacer sus compras.
Otro aspecto en discusión es la reducción de las comisiones que cobran las empresas emisoras de vales de comida. Actualmente fijadas entre el 5% y el 8%, los restauradores consideran que estas comisiones son demasiado elevadas, y las ven como un obstáculo para la aceptación de estos vales. La limitación de estas comisiones haría el sistema más atractivo para los profesionales del sector.
Por último, otra medida podría ver la luz: la ampliación de los vales de comida a domingos y festivos para todos los asalariados. En la actualidad, esta posibilidad está reservada a quienes trabajan esos días. Una ampliación respondería a las nuevas realidades del mundo laboral, donde están en auge los horarios flexibles y el teletrabajo.
Esta reforma se produce en un contexto político turbulento. Tras la moción de censura que derribó al Gobierno Barnier, la situación sigue siendo inestable. Sin embargo, Véronique Louwagie, ministra francesa de Comercio, espera que la medida se adopte antes de finales de 2026. Pero su aplicación dependerá del equilibrio político y de los debates en la Asamblea Nacional.
Mientras tanto, se ha prorrogado hasta finales de 2026la autorización excepcional de utilizar los cheques restaurante para adquirir productos alimenticios que no sean directamente consumibles (carne, harina, aceite, etc.), una medida tomada inicialmente en plena crisis sanitaria para apoyar el poder adquisitivo.
Si esta reforma de los cheques restaurante ve la luz, podría cambiar radicalmente su utilización. El Gobierno busca un compromiso entre el apoyo a los restauradores y la adaptación a los nuevos hábitos de los empleados. Queda por ver si estos cambios serán suficientes para satisfacer las expectativas de los distintos agentes implicados.















