La seguridad del Louvre está más vigilada que nunca... El Museo del Louvreha anunciado una serie de medidas de emergencia tras el robo del 19 de octubre de 2025, un suceso que provocó el hurto de varias joyas en pleno corazón del museo parisino. En su comparecencia este miércoles antela Asamblea Nacional, la presidenta y directora del Louvre, Laurence des Cars, se refirió a este robo y a las decisiones tomadas para reforzar la protección del recinto. Una intervención esperada, marcada por una fuerte presencia mediática, que subraya la importancia de los retos que plantea la seguridad del monumento más visitado del mundo.
Ante los diputados, Laurence des Cars detalló las circunstancias que pudieron conducir al robo y presentó una serie de medidas inmediatas destinadas a evitar que se repita un hecho similar. En particular, indicó que el museo aceleraríala instalación de cámaras alrededor del edificio, tal y como relatan nuestros colegas de 20 Minutes.«Vamos a acelerar la instalación de cámaras perimetrales [...] para garantizar la protección completa de los alrededores del museo. Se instalarán cien cámaras de aquí a finales de 2026», declaró. Se trata de una medida destinada a subsanar una deficiencia señalada al día siguiente del robo.
Como complemento a esta vigilancia reforzada, Laurence des Cars ha anunciado la próxima instalación de un«puesto avanzado móvil de la policía nacional [...] dentro del recinto del Louvre». Esta presencia policial interna debe responder a las deficiencias detectadas tras la intrusión de los delincuentes, que pudieron robar ocho joyas de la Corona en pleno día. A pesar de la imputación y el encarcelamiento de cuatro sospechosos, las piezas robadas, valoradas en 88 millones de euros, siguen sin aparecer.
Estos anuncios se producen también en un contexto de críticas institucionales. En un informe reciente, el Tribunal de Cuentas estimaba que el museo había«privilegiado las operaciones visibles y atractivas en detrimento de la seguridad». Durante la audiencia, el diputado Alexis Corbière recordó los«considerables retrasos en la adecuación de las infraestructuras técnicas y la restauración del palacio». Estas observaciones se suman a las recurrentes alertas de los sindicatos sobre la falta de personal que afecta a las tareas de vigilancia de un recinto de 73 000 m² que alberga cerca de 35 000 obras.
Más allá de las medidas relacionadas directamente con el robo, el Museo del Louvre también se enfrenta a preocupaciones estructurales. Este lunes, la institución anunció el cierre temporal de la galería Campana, que comprende nueve salas dedicadas a la cerámica griega antigua, debido a la«especial fragilidad» de algunas vigas. Esta decisión se toma a raíz de las conclusiones de un informe técnico presentado recientemente, que revela un riesgo relacionado con el estado del edificio.
Este cierre, presentado como una«medida de precaución», pone de relieve otro reto importante para el museo: el mantenimiento y la restauración de un edificio histórico, parte del cual requiere intervenciones urgentes. Estos elementos nos recuerdan que la seguridad del Louvre no se limita a la prevención de intrusiones, sino que también abarca la protección del edificio y de las obras que alberga.
Tras el robo del 19 de octubre, Laurence des Cars presentó su dimisión, que finalmente fue rechazada. Entre la seguridad de los alrededores, el refuerzo de la plantilla y la adaptación a las normas técnicas, la dirección del Louvre se enfrenta a una importante tarea para restaurar la confianza en la gestión del museo más grande del mundo.
Las medidas anunciadas constituyen las primeras respuestas a una situación que muchos actores institucionales consideran preocupante. Se inscriben en una estrategia más amplia destinada a garantizar la protección del museo, de su patrimonio y de sus visitantes, en un momento en el que la seguridad de los establecimientos culturales ocupa un lugar central en el debate público.
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