Si participas en las elecciones municipales en París, Marsella o Lyon, el peso de tu voto cambiará radicalmente... A partir de las próximas elecciones municipales de 2026, las reglas del juego en estas tres ciudades darán un giro. Una ley aprobada por la Asamblea Nacional el 10 de julio de 2025, y posteriormente ratificada por el Consejo Constitucional el 7 de agosto, introduce una profunda reforma en el sistema electoral heredado de la ley PLM de 1982. Impulsada por el diputado Sylvain Maillard, esta reforma elimina el sufragio indirecto y ajusta la prima mayoritaria para corregir desequilibrios democráticos y facilitar la elección del alcalde, haciendo la decisión más clara para los votantes.
Este cambio afecta exclusivamente a París, Lyon y Marsella, tres ciudades que desde hace más de cuarenta años están sujetas a un régimen electoral especial. Originalmente, la ley PLM fue diseñada para adaptar el funcionamiento democrático de municipios muy extensos, creando un nivel intermedio entre los habitantes y el ayuntamiento central: los arrondissements. Entonces, los electores votaban por consejeros de distrito, quienes posteriormente designaban una parte del consejo municipal, que a su vez elegía al alcalde.
En teoría, este sistema buscaba fortalecer la democracia local. Pero con el tiempo, ha demostrado sus límites. La distribución de los asientos por distrito, establecida en 1982, nunca fue reajustada a pesar de las profundas transformaciones demográficas. Como resultado, algunos distritos muy poblados estaban subreprésentados en el concejo municipal, mientras que otros mantenían un peso político similar pese a una población estable.
A esta distorsión se sumaba el efecto de la prima mayoritaria. La candidatura más votada en cada distrito recibía automáticamente el 50 % de los escaños, mientras que el resto se distribuía proporcionalmente. Este sistema favorecía en gran medida a las mayorías y podía dejar sin representación a algunas candidaturas con una fuerte base local, alimentando así la percepción de un desequilibrio en el sistema democrático.
La ley aprobada busca precisamente abordar estas críticas. La prima mayoritaria se ha reducido ahora al 25 %, con el fin de garantizar una representación más equitativa de las distintas sensibilidades políticas. Esta modificación facilitará especialmente que las listas de oposición o las que hayan quedado en tercer o cuarto lugar puedan acceder al consejo municipal.
Sobre todo, la reforma introduce dos elecciones claramente diferenciadas: una para elegir el ayuntamiento y otra para los consejos de distrito. Hasta ahora, los votantes optaban por listas que competían a nivel de distrito pero sin postularse directamente al ayuntamiento. Este sistema, frecuentemente considerado confuso, da paso a una estructura más sencilla y transparente para los votantes.
De ahora en adelante, las listas municipales podrán hacer campaña en torno a un proyecto claramente definido, frente a otras propuestas competidoras. Los votantes podrán escoger directamente al equipo que liderará la ciudad, sin dejar de votar también a los consejeros de barrio encargados de los asuntos locales. Esta clarificación del sistema electoral responde a una evolución más amplia del modo de elección en los ayuntamientos, diseñada para mejorar la representatividad de los electores, crear mayorías estables, garantizar una mayoría clara para gobernar, evitar el fragmentación política y facilitar que los ejecutivos locales puedan gobernar con continuidad, todo ello integrando una proporcionalidad moderada para reflejar mejor las oposiciones y las diferentes sensibilidades políticas.
En el trasfondo, esta reforma continúa un proceso iniciado hace varias décadas para adaptar las reglas electorales a la realidad de las municipalidades francesas. También ha servido como palanca para fortalecer la paridad de género en los consejos municipales y ajustar el sistema electoral a la dimensión de las ciudades. A partir de las elecciones municipales de 2026, París, Lyon y Marsella adoptarán un nuevo modo de votar, pensado para reflejar mejor el peso real de cada votante y esclarecer los dilemas en la elección del alcalde.
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