Es un tira y afloja que lleva años, y es la justicia quien acaba de ponerle punto final. El tribunal administrativo de París ha declarado ilegal la prohibición a las vehículos con chofer (VTC) de circular por el eje formado por la calle de Rivoli y la calle Saint-Antoine, dos arterias centrales del primer y cuarto distrito de París. Una decisión emitida el 23 de abril de 2026, que supone una victoria clara para las plataformas Uber, Allocab y Chabé, implicadas en este recurso desde hace meses.
Desde mayo de 2020, esta emblemática calle de París, que va de la Bastilla a la Concorde, está reservada para bicicletas y peatones. Una medida nacida en plena desescalada, siguiendo la estela de las famosas "coronapistas", y consolidada por el ayuntamiento. Por un decreto del 31 de julio de 2023, la alcaldesa de París ha restringido de forma permanente la circulación de automóviles a lo largo de este eje a una única vía en el lado par, prohibida para los VTC pero no para los taxis. Los conductores de VTC se quedaban así sin un corredor estratégico de 3,5 km que conecta este y oeste de la capital, a dos pasos del Louvre, del Hôtel de Ville y de la Place de la Bastille.
La ciudad justificaba esa restricción con dos objetivos: fomentar los modos de desplazamiento activos y garantizar la fluidez del tráfico para facilitar una intervención rápida de los servicios de emergencia. Pero el tribunal no quedó convencido por ese argumento. Los jueces señalaron que los vehículos de emergencia están autorizados por el código de circulación a transitar por las vías ciclistas, y que, por tanto, la prohibición de los VTC no era necesaria para garantizar su paso.
Además, el tribunal estimó que la prohibición constituía una violación desproporcionada de la libertad de comercio y de las normas de competencia, al reservar de facto la actividad de transporte individual con reserva exclusivamente a los taxis. Para las empresas demandantes, es la confirmación de una injusticia denunciada durante años: quedar excluidas de un eje estratégico en beneficio exclusivo de una profesión rival, sin una justificación sólida.
El tribunal ha ordenado al alcalde de París permitir el acceso de los VTC a las vías reservadas del lado par de las calles Rivoli y Saint-Antoine en un plazo de tres meses. En otras palabras, para el verano de 2026, los conductores de VTC deberían poder reincorporarse a estas vías en igualdad de condiciones que los taxis. Queda una gran incógnita: ¿considera la Alcaldía de París apelar esta decisión? El consistorio, por ahora, no ha comunicado sus intenciones.
Del lado de los demandantes, la satisfacción es total. En un comunicado, las empresas implicadas celebran "el fin de una discriminación infundada" que les impedía ejercer con normalidad su actividad en uno de los ejes más transitados de la capital. Para los usuarios de estos servicios, la decisión podría traducirse también en menores tiempos de viaje y menos desvíos impuestos a sus conductores.
Esta cuestión ilustra la tensión persistente entre la política de movilidad parisina, orientada hacia las movilidades suaves y la reducción del espacio destinado a los automóviles, y las exigencias del derecho de la competencia, que se aplican también al espacio urbano. El Tribunal Administrativo de París ha recordado así que los arbitrajes de circulación no pueden ignorar las normas que regulan el ejercicio de las actividades profesionales. Una señal que la Ville de París deberá integrar en sus futuras decisiones de urbanismo.















