Es una silueta familiar, coronada por una cúpula escamada, que parece vigilar nuestras noticias. El quiosco de periódicos es mucho más que un simple punto de venta: es toda una institución en París. Desde su estructura original de hierro fundido decorado hasta su reinvención actual, sigue siendo el último bastión del papel en un mundo digital, un lugar de encuentro donde se capta el pulso de la ciudad.