Durante siglos, la fuerza del agua marcó el ritmo del día a día de este imponente edificio situado junto a un río de la Île-de-France. Detrás de sus muros y de sus mecanismos, hoy en silencio, se esconde la historia de un lugar que ha acompañado la evolución de la molienda desde la Edad Media hasta el siglo XX, hasta convertirse en uno de los últimos testigos de un saber hacer que fue clave para la vida local.