El Moulin de la Naze se esconde en Valmondois, un pueblo que parece sacado de una postal… y de un cuaderno de bocetos. Aquí el arte nunca está lejos. Desde el siglo XIX, este rincón de la Île-de-France atrae a pintores y creadores en busca de luz y tranquilidad, entre ellos Pissarro, Cézanne, Daubigny y Van Gogh. Y este lugar forma parte de esos sitios de encanto pintoresco que sorprenden a los visitantes de la región parisina.
Antes de convertirse en museo, el Moulin de la Naze era un auténtico molino de agua en pleno funcionamiento. Alimentado por un brazo del río, sirvió durante siglos para moler el grano. El mecanismo, hoy en parte conservado, sigue siendo un vestigio de aquella época. Con el paso del tiempo, el molino cambió de vocación. En lugar de desaparecer, fue conservado y transformado en museo, dando una segunda vida a este edificio cargado de historia.
Hoy, el Moulin de la Naze alberga en la planta baja la Casa de la Molienda, en consonancia con su pasado, que explica el funcionamiento de este tipo de edificio y su historia. En la planta alta acoge exposiciones y los visitantes pueden admirar a lo largo del recorrido elementos originales. Esta programación combina arte contemporáneo, artistas locales, así como recorridos centrados en la protección ecológica de la naturaleza.
Si buscas tesoros pintorescos de la región parisina, no te puedes perder una escapada a Valmondois. Hay que decir que el Vexin tiene argumentos de sobra para ganar el favor de los exploradores que disfrutan descubrir los secretos insólitos de la Île-de-France.
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