En Boussy-Saint-Antoine, en Essonne, se conservan los restos de un antiguo molino con más de 800 años de historia. A simple vista puede pasar algo desapercibido, pero el viejo molino de Rochopt forma parte esencial del patrimonio local. A lo largo de esta valle atravesada por el Yerres, el agua fue utilizada desde tiempos remotos como fuente de energía, y este molino es uno de los testimonios más antiguos de esa historia.
El molin de Rochopt fue construido a principios del siglo XIII, aproximadamente en 1224. En esa época, los molinos hidráulicos eran esenciales para la vida rural. Permitían moler el grano, un paso fundamental para alimentar a la población. Situado a orillas del Yerres, el molin aprovechaba la fuerza de la corriente para poner en marcha sus mecanismos. Ser propietario de un molino en aquel entonces suponía una importancia económica crucial. Era un equipo estratégico, frecuentemente ligado al poder señorial y a los derechos de explotación del territorio.
Aunque el molino lleva mucho tiempo en desuso, sus vestigios aún permanecen. Todavía se pueden distinguir restos de mampostería, cimientos y estructuras relacionadas con el paso del agua. Estas ruinas nos permiten apreciar la creatividad de los constructores medievales y la relevancia histórica del lugar.
Como muchos de los molinos en la Île-de-France, el molino de Rochopt ha pasado por diversas adaptaciones a lo largo del tiempo. Algunas de las estructuras visibles hoy en día muestran cómo el lugar ha sido modificado para ajustarse a las variaciones del río y a las condiciones naturales del entorno. Estos cambios probablemente son la razón por la que el molino ha logrado seguir en funcionamiento durante varios siglos. Incluso se comenta que el sitio podría haber sido utilizado ocasionalmente como refugio o paso discreto.
El molino de Rochopt dejó de funcionar como molino hidráulico alrededor de 1847, tras más de seis siglos de actividad. Posteriormente, el sitio fue empleado para otros usos antes de que el edificio fuera finalmente demolido en 1970, en el contexto de la planificación territorial. En su lugar, hoy se encuentra una presa sobre el río Yerres y restos visibles en el suelo: cimientos, mampostería y vestigios de infraestructuras hidráulicas. Estos elementos, que pueden verse desde los paseos, permiten imaginar la importancia del lugar y su papel central en la vida de la comunidad durante siglos.
El molino de Rochopt nos recuerda cuánto tuvieron los molinos un papel fundamental en la historia del Essonne. Muy antes de la industrialización, estaban en el centro de la producción y de la organización social. Su presencia constituye el paisaje y atestigua una antigua habilidad en el aprovechamiento de la energía hidráulica. Hoy en día, las ruinas del molino de Rochopt invitan a ver el entorno de Boussy-Saint-Antoine desde una perspectiva diferente. Demuestran que a veces la historia está oculta en lugares modestos, casi invisibles, pero profundamente arraigados en el territorio.
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Ubicación
Antiguo Molino de Rochopt
moulin de rochopt
91800 Boussy Saint Antoine















