En Les Plessis-Robinson, a solo unos minutos del bullicio urbano, el Bosque de la Soledad nos regala un sorprendente remanso de paz. Desde que se pisa el sendero, la transformación es evidente: los árboles se cierran a nuestro alrededor, el silencio se adueña del entorno y poco a poco olvidamos que a solo unos kilómetros se encuentra París.
Luego, a la vuelta de un sendero, emergen unas ruinas misteriosas, casi escondidas entre la vegetación. Son los vestigios del castillo de la Soledad, un lugar discreto y lleno de historia que le confiere a este paseo un aire de secreto bien protegido.
El Bosque de la Soledad es uno de los últimos espacios boscosos históricos de El Plessis-Robinson. Durante mucho tiempo formó parte de grandes propiedades privadas, y hoy mantiene una atmósfera íntima y protegida. Sus senderos sombreados, árboles centenarios y suaves ondulaciones del terreno recuerdan que en el pasado este enclave fue pensado como un lugar de paseo y descanso, alejado del bullicio parisino.
Este bosque no es simplemente una plaza urbana: es el legado de un paisaje moldeado por las grandes propiedades que rodeaban París en los siglos XIX y XX. Antes, el castillo de la Solitud era una hermosa residencia de estilo neogótico. Fue construido en 1903 para Marie-Philiberte Marquis, heredera de una acaudalada familia de chocolateros parisinos. Ella quería levantar en el centro del bosque una vivienda elegante y apartada, en línea con la idea de tranquilidad y aislamiento que sugiere el nombre del lugar.
El castillo presenta una arquitectura cuidada, con amplias aberturas y elementos decorativos destacados, muy característicos de las residencias de verano de la Belle Époque. Tras la desaparición de su propietaria, el castillo pudo cumplir diferentes funciones. En un principio, se convirtió en una clínica privada, donde residieron figuras como René Viviani, ex presidente del Consejo. Más tarde, el complejo fue ocupado por una comunidad de Carmelitas, y posteriormente, fue transformado en un colegio técnico destinado a jóvenes madres solteras.
Estas sucesivas transformaciones han debilitado la estructura. A partir de la década de 1970, el castillo fue abandonado y se fue deteriorando poco a poco. Hoy en día, solo quedan muros destrozados, restos de mampostería y huellas de cimientos, donde la naturaleza ha reclamado su espacio. Estas ruinas románticas, frágiles y poéticas, contribuyen al encanto del lugar. Atención: el sitio donde se encuentran estos vestigios no está acondicionado ni protegico. Deben ser observados con respeto y está prohibido aventurarse en su interior.
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Ubicación
El Bosque de la Soledad
Chemin de la Côte Sainte Catherine
92350 Plessis Robinson (Le)
Tarifas
Gratis
Sitio web oficial
www.plessis-robinson.com















