Si te gustan las caminatas por la naturaleza con un toque de misterio, dirígete hacia la Cueva de las Hadas, en Brueil-en-Vexin, un pintoresco pueblo de los Yvelines. Esta joya escondida se descubre al virar en un sendero de senderismo, en un rincón tranquilo y arbolado. Basta levantar la vista y observar las piedras erigidas para entender que lo que parece una simple ruina en realidad es uno de los monumentos funerarios más antiguos de Île-de-France.
¿Por qué ese nombre, "Cueva de las Hadas"? Como suele ocurrir, se debe en gran parte a la imaginación popular, que suele ser muy fértil. La forma semi-enterrada del edificio, su atmósfera algo oscura, las piedras monumentales y su aislamiento han alimentado historias fantásticas. Antiguamente se decía que una vaca blanca emergía a medianoche, o que un espíritu sin cabeza, apodado Blaisot, merodeaba por las noches brumosas para desorientar a los viajeros. Los niños del pueblo a veces le tenían miedo, algo que sin duda ayudó a preservar el lugar, ya que pocos se atrevían a acercarse demasiado. Pero si el nombre evoca magia y ensueño, es en realidad la historia – con mayúscula – la que se encuentra en el sitio mismo.
Contrariamente a lo que algunos podrían pensar, no se trata en absoluto de una bodega medieval ni tampoco de un pasadizo subterráneo. La “Cueva de las Hadas” en realidad es un pasaje cubierto, es decir, una tumba colectiva que data del Nepolítico, probablemente construida alrededor del año 2200 a.C.
El lugar servía como sitio de enterramiento para los miembros de una misma comunidad. Durante excavaciones arqueológicas a finales del siglo XIX, los investigadores hallaron los restos de al menos 150 personas, junto con objetos funerarios: herramientas de piedra, cerámicas, bisutería… todo lo necesario para acompañar a los difuntos en su viaje al más allá.
¿Y entonces, por qué la confusión con la Edad Media? La razón es sencilla: durante mucho tiempo, desconocían su verdadera antigüedad. Sin imaginarse una tumba de hace 4.000 años, los habitantes de la zona inventaron historias basadas en lo que veían: una especie de sepulcro de piedra, misterioso, claramente antiguo… por lo tanto, medieval. Pero los estudios arqueológicos dejan claro que en realidad se trata de un hallazgo mucho anterior a la época de los caballeros.
La mejor forma de descubrir la Cueva de las Hadas es incorporarla a una caminata por el parque natural regional del Vexin francés. Los alrededores son magníficos, con campos, bosques y pueblos llenos de encanto rural. Se puede prolongar la visita hacia el pueblo de Brueil-en-Vexin o continuar hasta La Roche-Guyon, otra joya de la zona.
Si disfrutas de lugares peculiares, historias interesantes y paseos por la naturaleza, este rincón discreto pero lleno de historia merece sin duda una visita. No hace falta creer en hadas para encariñarse con él.
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Ubicación
La Cueva de las Hadas - Brueil-en-Vexin
la cave aux fées
78440 Brueil en Vexin















