Se alza en la Plaza de la Concordia, causando a veces sorpresa entre los transeúntes: hay que decir que resulta bastante impactante encontrarse con un obelisco egipcio de 23 metros de altura en pleno corazón de París. El obelisco de Luxor es uno de los monumentos más emblemáticos de la ciudad, símbolo de los lazos entre Francia y Egipto.
Pero el monumento antiguo no es solo una atracción turística o un obsequio diplomático: también cumple una función secreta, desde 1999...
En este año tan especial, los parisinos se preparan para celebrar la llegada del año 2000. Es por eso que, el 21 de junio de 1999, coincidiendo con el solsticio de verano, se colocaron en la Place de la Concorde unos adoquines en forma de círculo. Decorados con números romanos, siguen el orden de una reloj de pared. El Obelisco, situado en el centro de ese círculo, cumple la función de gnomon: a medida que el sol se desplaza en el cielo, su sombra avanza y señala los adoquines numerados, permitiendo a los observadores más atentos conocer la hora.
Este gordiol solar gigante también permite conocer las curvas de los solsticios y las líneas de los equinoccios, gracias a incrustaciones de metal y clavos de bronce insertados en la calzada. Por supuesto, el sistema solo funciona cuando el sol brilla, algo que puede ser poco frecuente en París según la estación...
Pero atención, ¡no llegue tarde! La hora que marca el Obelisco no coincide con la hora legal francesa, especialmente en verano, después del cambio de hora. El Obelisco de Luxor indica la hora exacta únicamente en los solsticios de invierno y verano, así como en los equinoccios. Para el resto del tiempo, confíe mejor en su reloj.
Este proyecto de un gigantesco reloj de sol fue iniciado en 1999, aunque la idea original data de mucho antes. El astrónomo Camille Flammarion, fundador de la Sociedad Astronómica de Francia (SAF), fue el primero en intentarlo en 1913. Sin embargo, sus planes se vieron interrumpidos por el estallido de la Primera Guerra Mundial. En 1939, el arquitecto Daniel Roguet y Gabrielle Flammarion, viuda de Camille, retomaron la iniciativa para crear este reloj de sol, en honor a la memoria del astrónomo. Pero otra guerra mundial nuevamente frenó el proyecto.
Al final, fueron Denis Savoie (director del planetario del Palacio de la Ciencia y presidente de la Comisión de relojes solares de la SAF) y Philippe de la Cotardière (periodista científico y ex presidente de la SAF) quienes lograron llevar a cabo esta iniciativa, en los albores del siglo XXI.
Ubicación
Plaza de la Concordia
Place de la Concorde
75008 Paris 8















