En Hauts-de-Seine, este cabrestante es uno de los últimos vestigios de una antigua cantera.

Por Rizhlaine de Sortiraparis · Actualizado el 4 de marzo de 2026 a las 16:25
En los Hauts-de-Seine, un sorprendente mecanismo de piedra y madera rememora un pasado industrial que hoy en día casi ha sido olvidado. Este hallazgo, uno de los pocos vestigios de las antiguas canteras de piedra en la región de París, aún se pone en marcha en ocasiones durante demostraciones, especialmente en el marco de las Jornadas Europeas del Patrimonio.

En el corazón de Châtillon, en los Hauts-de-Seine, se alza una estructura de piedra que parece sacada de otro siglo. Dos robustas pilas de mampostería, un gran tambor de madera y un enigmático tiovivo circular: estas son las imágenes del cabrestante de la cantera de Auboin, uno de los últimos vestigios de una actividad que en su día fue fundamental para la construcción de París.

Pero antes de convertirse en una zona residencial, Châtillon formaba parte de los territorios del área parisina donde se extraía la piedra caliza destinada a las obras de la capital. Durante el siglo XIX, numerosas canteras subterráneas operaban en la región para suministrar la reconocida piedra de construcción parisina, que adornaba tanto edificios como monumentos.

Y para elevar estos enormes bloques desde las profundidades de la tierra, se necesitaba un sistema ingenioso. El cabrestante de la cantera de Auboin estaba instalado justo encima del pozo de extracción. Su función: subir las grandes piedras extraídas desde las galerías subterráneas, situadas a unos 35 metros de profundidad.

El sistema es sencillo. Un gran tambor enrollado con un cable se sitúa sobre dos robustos pilares de piedra. Este tambor está conectado a un carrusel circular, en el que giraba... un cabalo de tiro. Al moverse lentamente en círculo, el animal accionaba los engranajes del mecanismo, permitiendo elevar a la superficie bloques de entre 4 y 8 toneladas. Esta actividad intensiva se fue deteniendo progresivamente a principios del siglo XX, cuando cesó la explotación de las canteras locales.

Con el paso del tiempo, apenas quedará algo de estas instalaciones… salvo este cabrestante. El cabrestante de Châtillon es hoy en día considerado como un testimonio industrial excepcional en Île-de-France. De hecho, forma parte del Inventario de Monumentos Históricos desde 1992.

En la década de 1980, un grupo de entusiastas de la historia local emprenden la misión de salvar esta estructura. La asociación PICAR inicia entonces un proyecto de restauración que, tras varios años de trabajo, logra devolverle su funcionalidad. Las primeras demostraciones se realizarán a principios de los años 1990.

Aún hoy en día, voluntarios siguen cuidando este fragmento de historia industrial. La mayoría del tiempo, el cabrestante permanece en silencio en su cercado. Pero en ciertos días, vuelve a cobrar algo de esa vitalidad de antaño. Cada año, durante las Jornadas Europeas del Patrimonio, es posible presenciar una demostración del cabrestante en funcionamiento, utilizando las herramientas de los canteros y poniendo en marcha el mecanismo tal como habría funcionado en el pasado.

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Información práctica

Ubicación

19 Rue Ampère
92320 Chatillon

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