En pleno barrio de Beaubourg, la iglesia de Saint-Merri es una joya gótica a menudo eclipsada por la modernidad del Centre Pompidou. Sin embargo, sus muros esconden tesoros y sorpresas. Lo más notable es sin duda esa escultura del diablo que, en lugar de figurar abatido bajo el pie de un arcángel, parece ostentar su injusta impunidad. Una enigma arquitectural que fascina a los curiosos.
Para descubrir a este pequeño diablo, hay que mirar hacia arriba. En el pórtico central de la iglesia, por encima de unas portadas ricamente esculpidas, se halla una hornacina. En lugar de un santo patrón, te observa una diminuta figura barbuda, cornuda, alada y semidesnuda. Sus pies garras, sus cuernos y la expresión de su rostro no dejan lugar a dudas: es, por supuesto, el Diablo en persona, a menudo identificado con Baphomet o con un demonio tentador.
La presencia de esta escultura sorprende y ha generado múltiples interpretaciones. Algunos la ven como una representación del Mal vencido o puesta en escena para asustar a los pecadores, en la pura tradición de las gárgolas medievales. Sin embargo, su emplazamiento tan protagónico, casi teatral, sugiere una intención más compleja. También podría tratarse de una alegoría del vicio o de un símbolo maçónico, ya que la iglesia ha sufrido numerosas modificaciones a lo largo de los siglos.
Ya sea creyente o simplemente aficionado a historias curiosas, esta estatua del Diablo en Saint-Merri no deja a nadie indiferente. Invita a un viaje en el tiempo, a una época en la que el arte religioso a veces se mezclaba con símbolos más ésotériques. La próxima vez que paseen por el barrio Beaubourg-Marais, no olviden levantar la mirada hacia Saint-Merri: ¡su demonio les espera!
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Ubicación
Iglesia de Saint-Merri
76 Rue de la Verrerie
75004 Paris 4
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