En el corazón del Parc de Bercy, entre céspedes, pérgolas y viejas verjas, aún se pueden encontrar... las ruinas de un pequeño castillo olvidado. Son las ruinas del Pâté-Pâris, también conocido como Petit Château de Bercy. A primera vista, sólo parecen dos muros de piedra, un poco perdidos entre la vegetación. Pero detrás de estos ladrillos y piedras cansadas se esconde toda una historia, y un gran encanto para los amantes de la exploración urbana (¡legal, por supuesto!).
Se cree que el pabellón se construyó hacia 1730, en la época de las "locuras" aristocráticas, residencias de recreo donde la gente acudía a divertirse lejos del bullicio de París. ¿Su primer propietario conocido? Philippe Orry, Interventor General de Finanzas de Luis XV. Después pasó a manos del duque de Gesvres, gobernador de París. En definitiva, un buen grupo de personas para un pequeño castillo no muy lejos de las orillas del Sena.
Pero, como suele ocurrir, la ciudad acabó engullendo estos elegantes retiros. En el siglo XIX, Bercy se convirtió en el reino de los almacenes de vino y las actividades industriales. El pequeño castillo no sobrevivió: se cree que fue demolido hacia 1877. Hoy sólo quedan algunos trozos de muralla, redescubiertos e integrados en el entorno cuando se creó el parque en los años 90.
Pasear por Bercy y toparse con estas ruinas es como toparse con un fantasma del pasado. No te las esperas, pero ahí están: piedras antiguas, la suave sombra de los árboles. El contraste con la arquitectura moderna de los alrededores hace que el lugar resulte aún más intrigante. A algunos les gusta imaginar que pudo ser un pabellón secreto, un escondite para citas o fiestas discretas. No hay pruebas, pero la decoración invita a contar historias.
El Petit Château de Bercy es ahora sólo una ruina, ¡pero qué ruina! Es un recordatorio de que París está lleno de pedazos ocultos de historia, a veces diminutos, a veces inesperados, siempre fascinantes. A su manera, cuenta la evolución de Bercy: de los placeres aristocráticos del siglo XVIII a los almacenes de vino del XIX, pasando por el parque paisajístico de hoy. Es una curiosidad al alcance de todos, gratuita, accesible, y que da al paseo un poco de sabor a aventura patrimonial. Así que la próxima vez que pasee por el Parque de Bercy, mire hacia arriba: es muy posible que se encuentre con un trocito del siglo XVIII dejado allí, como por accidente.
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Ubicación
Parque de Bercy
128 quai de Bercy
75012 Paris 12



















