No hizo falta mucho para que los amantes de lo dulce se lancen a descubrir La Petite Manis. Ubicada en el primer arrondissement de París, esta dirección gourmet tiene su sede en la muy elegante rue Saint-Honoré. Y desde su apertura en enero de 2026, el mundo no ha dejado de acudir. Lo comprobamos durante nuestra visita este jueves por la mañana. Son apenas las 8h30, y el primer cliente —originario de Seattle— empuja la puerta de la tienda.
Muchas viennoiseries aún no salen del horno, pero los golosos ya se están saboreando la idea. Hay que decir que la oferta, incluso si es algo limitada a esta hora, da (muchas) ganas. En la vitrina, siete bollos distintos nos miran con appetito. Hay, entre otros, el imprescindible pain au chocolat revisité (2,50 euros). En forma alargada y con un hojaldre increíble, este producto es uno de los best-sellers de La Petite Manis. Pero las demás viennoiseries son igual de tentadoras, empezando por el tradicional croissant de mantequilla AOP, el croissant pistache, la patata dulce al estilo creme brûlée o el pain suisse (4 euros). También se aprecia el kaastengel de los 3 quesos (3,50 euros), un snack neerlandés que se suele encontrar en Indonesia.
Unos minutos después, salen del horno especialidades asiáticas, como el Salt Bread original y el Salt Bread seaweed honey (3 euros). Pero nuestra preferencia se inclina hacia el croissant sésamo vainilla (4 euros); una deliciosa bollería de forma cilíndrica que encierra un corazón de frangipane de sésamo y una crema pastelera de vainilla, directamente incorporada en el croissant ante nuestros ojos con una manga pastelera.
Durante nuestra visita, también nos dejamos seducir por el Cinnamon de Java (2 euros) y el suculento Donut Mochi de vainilla (por dentro es tierno y masticable por fuera). En conjunto, aplaudimos la buena relación calidad-pr (¿) Actually "calidad-precio" yes. Let's fix: "calidad-precio" no hyphen, "relación calidad-precio".
Para acompañarlas, La Petite Manis propone una serie de bebidas calientes y/o frías, como café (cappuccino, latte o incluso kopi susu gula aren), té o jugos y matcha latte.
Si la mayoría de los clientes se llevan sus bollos para llevar el día de nuestra visita, también es posible comer allí mismo. El coffee shop cuenta, entre otras cosas, con una bonita sala en la planta alta y un espacio en la planta baja. Una ocasión para admirar el muro icónico de croissants rosados de la cadena.
Una pequeña desilusión, eso sí, durante nuestra visita de aquella mañana. No había ninguna bollería en la vitrina. Sin embargo, La Petite Manis ofrece, de verdad, algunas especialidades de este tipo, como se ve en sus redes sociales. Otro aspecto negativo: la cafetería late con el éxito y la bollería se agota muy rápido. Por eso, para evitar sorpresas, mejor no ir a última hora del día. Pero una cosa es segura: una vez que pruebes alguno de sus productos, es muy probable que te enganches y quieras volver enseguida.
Ubicación
La Pequeña Manis
136 Rue Saint-Honoré
75001 Paris 1
Sitio web oficial
www.instagram.com











































