En verano, siempre es agradable refugiarse bajo un árbol en busca de un poco de sombra. Enla avenida de la Ópera, sin embargo, no podrá hacerlo, ya que no encontrará ninguno hasta llegar a la plaza André Malraux. ¿A qué se debe esta extrañeza verde en el corazón de la capital? Pues porque en su origen contenía algunas, y debió de ser tras un intento de asesinato de un político cuando desaparecieron de la noche a la mañana.
El 14 de enero, un revolucionario italiano, Felice Orsini, cometió un atentado contra Napoleón III cerca de la ópera Le Peletier, antigua ópera nacional. Él y sus cómplices se escondieron detrás de los árboles para lanzar bombas contra la multitud, con el resultado de un centenar de heridos y ocho muertos. No era la primera vez que ocurría, ya que en 1800, en la misma zona y esta vez contra Napoleón Bonaparte, ¡se perpetró otro atentado desde un árbol!
El emperador decidió construir un nuevo gran teatro en una calle más grande, menos adecuada para este tipo de eventos. Por ello, pidió a Haussmann quecreara una avenida entre el palacio de las Tullerías, donde vivía, y el futuro Palais Garnier. Al arquitecto de la ópera le gustó la idea, pero se negó a plantar árboles. ¿Superstición ligada a anteriores atentados terroristas o deseo de no ocultar su obra con vegetación?
Sea cual sea la respuesta, hoy en día sigue sin haber árboles en la avenida, que debía llevar el nombre de Napoleón III antes de que la caída del Segundo Imperio en 1870 paralizara las obras, que se reanudaron diez años más tarde y recibieron finalmente el nombre de Avenue de l'Opéra en 1879.















