En medio del bullicio del barrio Montorgueil, Kys Paris ofrece un momento de delicada calidez. Creado por Charlotte y Peter, este salón de té danois trae una brisa nórdica al Sentier, con una especialidad única: las flødeboller, conocidas aquí como 'kys' o 'besos'.
Nacida en
Una base de massepain sostiene una merengue ligera, que luego se cubre con un delicado chocolate belga. Todo ello se presenta en varias versiones: vainilla, frambuesa, café y una creación de temporada que cambia aproximadamente cada dos meses. Actualmente, la protagonista es citrus. Solo una probada basta para entenderlo: ese pequeño nube se funde casi al instante.
Preparados diariamente en la misma cafetería, estos kys se disfrutan por 3,25€ cada uno o 11€ por cuatro; una opción que resulta atractiva para probar una especialidad poco común en París, especialmente porque son elaborados por los propios daneses.
Alrededor de esta firma, la carta explora otras delicias nórdicas: pequeños panes daneses (5€), gofres 'Hjertevafler' (entre 5€ y 6,80€ dependiendo del topping), bocados de ron 'Romkugle' elaborados con dátiles, avena, coco y chocolate belga (3€), consolidando esta escapada gastronómica hacia los territorios fríos.
Pero en cuanto el sol asoma por el horizonte, la helado Gran Danois (7€) también sabe cómo conquistar el paladar, con su base de vainilla, su topping a elección y un kys dispuesto en forma de corona.
En cuanto a bebidas, la selección sigue siendo clásica pero efectiva: chocolate caliente, vienés o incluso cafè con leche frío acompañan a la perfección estos dulces.
Recientemente, se ha añadido a la carta una propuesta de tea time por 22€, que incluye 3 piezas dulces, 3 saladas, 2 scones, mermelada casera, mantequilla y una bebida a elección. Entre blinis de salmón, quiche lorraine y pasteles de coco, es una pausa deliciosa y cuidadosamente pensada.
El lugar en sí mismo amplifica esa sensación de (re)confort: una tienda acogedora, un sofá cómodo, una atmósfera íntima... Todo en perfecta armonía con el espíritu hygge. Además, en un rinconcito de la tienda se pueden encontrar chocolates, regaliz y otras dulzuras tradicionales, mientras que una selección de objetos de decoración invita a llevarse un pedacito de esa magia a casa.
Esta prueba se realizó como parte de una invitación profesional. Si su experiencia es diferente a la nuestra, por favor, infórmenos.































