El tea time del Ritz Paris cambia de rostro en esta rentrée 2026 y lo probamos con curiosidad. Propuesto desde el 1 de septiembre de 2026, el chef pâtissier Olivier Lainé revela en el Salón Proust, en el 1er arrondissement, un tea time à la française servido en tres tiempos, donde lo salado da inicio antes de ceder paso a los dulces. Ya estábamos allí, bien acomodados en este salón-biblioteca de la Place Vendôme, y esto es lo que vimos (y sobre todo degustamos).
La idea nace de la historia de la casa. Desde su apertura en 1898, el palacio fundado por César Ritz instauró su five o'clock tea, una cita que entonces se conocía como "la hora mágica" y que ha atravesado las décadas. En los últimos años, el Salón Proust ofrecía una merienda enteramente dulce, dedicada a los recuerdos de la infancia, de la que ya os habíamos mostrado la versión de Navidad. Olivier Lainé retoma ahora el bocado salado, inspirándose esta vez en el arte del almuerzo a la francesa.
Nombrado jefe de pastelería del Ritz Paris a partir del 1 de enero de 2026, Olivier Lainé toma el relevo de François Perret, quien hasta ahora se encargaba de la pastelería del palacio desde 2015. El chef ya conoce bien el lugar, pues durante siete años fue jefe pastelero de la École Ritz Escoffier, la escuela de cocina integrada en el hotel.
Antes de ello, este breton de origen se formó en el Café Pouchkine y, después, en el Shangri-La Paris como subjefe de pastelería junto a Michaël Bartocetti. Sus raíces bretonas se dejan ver, de hecho, en una de las piezas de repostería de este nuevo tea time.
La ambientación es gran parte del viaje. Maderas cálidas, estanterías de libros antiguos, sofás mullidos y una chimenea: el Salón Proust se parece al gabinete de lectura de un coleccionista que habría tenido un gusto exquisito.
El nombre del salón no es fruto del azar. Según el palacio, Marcel Proust, fiel al Ritz desde sus comienzos, solía sentarse junto a la chimenea, en un rincón del vestíbulo, para observar a la clientela durante horas. De ahí se nutrieron los personajes de En busca del tiempo perdido. Así que uno se instala con la sensación de hojear, por nuestra parte, un capítulo de la historia parisina.
Primero lo salado. Las tres bocados llegan en un plato cuya forma recuerda a una corona de cuatro pétalos. Empezamos con una tartaleta de salmón, avivada por un toque de rábano picante y un condimento de yuzu que aporta su frescura ácida.
A continuación llega un lobster roll distinto a los demás. El pan es aquí una tostada francesa que debe su suavidad a una bisque de langosta cocinada a fuego lento.
Y llega una focaccia esponjosa, acompañada de una salsa vegetal de verduras de temporada asadas. Y ahí, se salsea. El gesto, tan francés, se asume y es precisamente lo que nos gusta. Rompe con los interminables mini sándwiches y aporta un toque lúdico a la degustación, como un gesto de comida familiar que habría echado raíces en un palacio.
Segundo tiempo, la transición. El chef desliza un interludio dulce-salado que juega con el engaño: una burrata reinterpretada, servida sobre un sablé de limón, con una brunoise de pera pochée y una fina vinagreta balsámica. Recordamos una tarta de limón, hasta descubrir la suavidad láctea de la burrata. Nos encanta este giro, que aporta frescura con delicadeza y ligereza.
Tercer tiempo, llega lo dulce. El baba de trigo sarraceno, acompañado de kiwi y hierbas frescas, rinde homenaje a la Bretaña natal de Olivier Lainé. El trigo sarraceno, que suele asociarse a las galettes, aquí cambia de oficio con una notable soltura.
Nuestro favorito es la flor de girasol. Detrás de su aspecto floral se esconde una mousse muy ligera de té Earl Grey y cardamomo, con en su centro una galleta de masa choux y una crema de limón y bergamota. La bergamota acompaña al Earl Grey, que ya la contiene, y todo se mantiene fresco hasta la última cucharada.
Para terminar, una charlotte de chocolate puro, potente y generosa os espera. Encantará a los paladares de la mesa. Y si el apetito empieza a flaquear, no hay de qué preocuparse: se puede llevar para saborearla más tarde en casa.
Además, El Palace no te deja irte con las manos vacías. Olivier Lainé ha ideado una creación para llevarse, una cáscara de chocolate negro que esconde un praliné de pan campesino tostado. Una última golosina para morder en casa, guardada en la bolsa como un marcador de páginas al final del libro.
Todo ello va acompañado de una copa de champán brut o de un espumoso sin alcohol, así como de una bebida caliente.
El tea time a la francesa se sirve todos los días de 13:00 a 17:00 en el Salón Proust del Ritz Paris, en la Place Vendôme, en el 1er arrondissement. Calcule 125 euros por persona, con una copa de champagne brut o un espumoso sin alcohol y una bebida caliente. La reserva se realiza en la página oficial del Ritz Paris, y mejor hacerlo con antelación.
A partir de las 18h, el Salón Proust cambia de humor y toma aires de bar de champán. Al salir, la Columna Vendôme les espera para dar unos paseos digestivos, y el jardín de las Tullerías está a solo unos minutos a pie.
Nos gusta la carta de salados, que sale de lo común, y el guiño de burrata a modo de tarta de limón, lleno de frescura. Los postres son golosos y equilibrados, con una mención especial para el girasol.
Este tea time es bastante generoso como para convertirse fácilmente en un almuerzo. De hecho, se propone a partir de las 13:00, y la verdad es que la idea está bien pensada para unir la comida con el placer. El decorado cálido y discreto de biblioteca del Salón Proust remata la propuesta, ideal para un momento de convivencia y compartir en total discreción. Y como está disponible todos los días, no hace falta apurarse los fines de semana. Aun así, conviene reservar porque se llena rápido.
Este tea time en el Ritz de París está dirigido a los golosos que les gusta alternar entre salado y dulce, a quienes encuentran los tentempiés 100% azucarados un poco repetitivos, y a los amantes de la literatura curiosos por sumergirse en el universo de Proust. Es ideal para una ocasión especial: en pareja, entre amigos o con mamá.
Un pequeño consejo: si reservas a media tarde, opta por un almuerzo ligero, o incluso por no almorzar. El presupuesto se mantiene como el de un palacio, tenlo en cuenta para convertirlo en una salida escogida y saboreada, más que en una pausa improvisada.
¿Te gusta la mezcla de salado y dulce? Dirígete al Café Antonia del Bristol de París, en el 8.º distrito, donde hemos probado el tea time firmado por Maxence Barbot. Para mantener la vibra de biblioteca, el Saint James París, en el 16.º, abre cada fin de semana su Bar-Bibliothèque para un tea time ideado por la chef pastelera Coline Doussin.
Y para prolongar la ruta gastronómica, nuestra selección de las horas del té y meriendas de París y de Île-de-France reúne más direcciones probadas por el equipo, desde palacios hasta salones de té más discretos. Por último, si quieres vivir una experiencia excepcional, toma nota de que las Noches Gatsby vuelven a celebrarse en el Ritz de París.
Esta prueba se realizó como parte de una invitación profesional. Si su experiencia es diferente a la nuestra, por favor, infórmenos.
Fechas y horario de apertura
De 11 de septiembre de 2026 a 31 de diciembre de 2029
Ubicación
Salón Proust del Ritz de París
15 Place Vendôme
75001 Paris 1
Planificador de rutas
Tarifas
Par personne avec Champagne : €125
Edad recomendada
Para todos



























































