En busca de una buena dirección en el corazón del distrito 9de París, el barrio de Saint-Georges es un sorprendente remanso de tranquilidad cuyo ambiente contrasta con el de Pigalle yOpéra, famosos por su bullicio. Aquí, el ajetreo de París parece tan lejano, como si se hubiera entrado en una burbuja atemporal, que conserva el encanto de un París de antaño y, al mismo tiempo, presenta la capital bajo otra luz y en otro huso horario. Como en respuesta al ritmo frenético de los barrios vecinos, Saint-Georges nos invita a pasear y a tomarnos nuestro tiempo. Los gourmets encontrarán en Saint-Georges un sinfín de nichos de barrio que prometen grandes descubrimientos culinarios.




Y ahora una soleada dirección se perfila como un prometedor lugar para los amantes de la gastronomía. ¿Su nombre? Felini. Detrás de este audaz local hay dos talentos salidos directamente de los mejores restaurantes parisinos. Por un lado, Laura Hyppolito, que anteriormente trabajó en Langosteria du Cheval Blanc y Localino, dos direcciones de inspiración italiana. Por otro, Alexandre Guyader, que trabajó en Dali, el famoso restaurante de Le Meurice donde la gastronomía francesa es la protagonista. Atención: en París hay varios restaurantes que se llaman Fellini: la dirección de la que hablamos aquí sólo tiene una L y se encuentra en el número 50 de la rue Saint-Georges, en el distrito 9 de París.
Juntos han creado este local de barrio, acogedor y de moda, donde se puede disfrutar de una cocina de alto nivel que refleja sus orígenes. ¿Su especialidad? Una cocina francoitaliana refinada y generosa que reinventa las tradiciones. Así que no espere encontrar aquí los clásicos, que quizá no sean del gusto de los puristas. Sin embargo, si está listo para descubrir un nuevo giro en la cocina y redescubrir especialidades icónicas bajo una nueva luz, este lugar le proporcionará una gran experiencia culinaria.
Como entrante durante nuestra visita, justo cuando el verano estaba en pleno apogeo en la capital, pudimos refrescar nuestras papilas gustativas con una velouté de calabacín que era todo menos clásica, ya que iba acompañada de una variación de la verdura estrella y una mousse de ricotta que añadía aún más exquisitez al plato, todo ello casado con guanciale crujiente, dando carácter a esta receta. El crudo de serviola, también en el menú de ese día, fue una auténtica delicia para los amantes del pescado, con su viva combinación de aceite de cilantro y caldo de hibisco. Todo ello marca la pauta: aunque se trata de una dirección acogedora, no cede al deseo de ofrecer platos atrevidos con una presentación elegante.




En cuanto a los platos principales, una receta podría destacarse ya como firma de la casa: tallarines frescos con mantequilla ahumada casera, cubiertos de parmesano. Cremosa y, sin embargo, no demasiado pesada, esta pasta es una delicia de comer, y es una auténtica favorita.
Si es de los que dicen ¡Basta! a las pastas, le recomendamos el pescado del momento, que promete estar cocinado a la perfección y se beneficiará de un acompañamiento creativo, en este caso un puré de remolacha y algas kombu, un sorprendente giro entre sabores dulces y acentos yodados, encurtidos de remolacha y fumet de pescado y vino tinto. Juntos, estos dos platos ilustran el encuentro franco-italiano. Una exquisita carta de vinos franceses e italianos espera también a los enófilos, mientras que los que prefieran los refrescos pueden optar por bebidas artesanales italianas.
A la hora del postre, somos especialmente insistentes: ¡la pana cotta es imprescindible! Esta es la receta de Laura Hyppolito. Olvídese de la idea de un flan compacto, aquí podrá saborear este dulce a la manera tradicional, con su textura cremosa y sus inconfundibles notas lácteas... con, por supuesto, el toque Felini. En este caso, este clásico italiano se realza con dos vainillas, la vainilla Bourbon y la vainilla de Papúa, con un toque picante gracias al balsámico blanco y al jarabe de albahaca.
No es raro que en un restaurante se perciba una diferencia de nivel o audacia entre el entrante, el plato principal y el postre. Felini logra este equilibrio y, en nuestra opinión, consigue ofrecer la misma audacia y calidad en cada etapa del menú sin dejar de ofrecer una buena relación calidad-precio. También alabamos las proporciones de los platos, que hacen que salgamos del restaurante perfectamente llenos, ni demasiado poco... ni demasiado. El menú es el mismo para el almuerzo y la cena, con una diferencia: al mediodía, hay un entrante/plato principal o plato principal/postre por 24 euros, y un menú completo por 30 euros. El entorno se presta especialmente a cenas románticas y comidas con amigos, y cuenta con una terraza de temporada. Sin embargo, como no hay menú infantil, no recomendamos este restaurante a las familias. En definitiva, se trata de un buen local que merece la pena visitar y comer.
Esta prueba se realizó como parte de una invitación profesional. Si su experiencia es diferente a la nuestra, por favor, infórmenos.
Fechas y horario de apertura
De 2 de enero de 2026 a 31 de diciembre de 2027
Ubicación
Felini
50 Rue Saint-Georges
75009 Paris 9
Acceda a
Metro Saint-Georges (línea 12)
Página Instagram
@felini.paris



































