A un tiro de piedra del bullicio de la calle, el Café de l’Usine mantiene un perfil bajo en pleno corazón de Belleville. El restaurante de la chef Alice Arnoux está escondido, en realidad, en el patio privado de la Usine Spring Court, la antigua fábrica de la marca francesa de calzado que cerró sus puertas en 1984.
Bajo una expansiva bóveda de cristal industrial, este restaurante de decoración minimalista combina estructuras metálicas y suelo de cemento pulido. Una mezzanine bajo el techo en forma de casco y un pequeño mostrador estrecho junto a los viejos ventanales de la antigua fábrica donde se puede almorzar en soledad. Durante el invierno, un chimenea de leña de otra época calienta el ambiente con delicadeza.
En la cocina, Alice Arnoux inicia un nuevo capítulo en su trayectoria estable. Tras pasar por el Mermoz, en una residencia en Le Perchoir con vista al mar, y formarse en prestigiosas Maisons, incluyendo la de Alexandre Couillon y el emblemático Noma en Dinamarca, la chef sienta aquí las bases de su estilo. Opta por la temporalidad y la sencillez en el plato. Aquí no hay trucos o artificios: revela una cocina con palabras justas.
La oferta se basa en una carta cuidadosamente seleccionada, que se renueva cada semana: 2 entrantes, 3 platos principales, un queso y 2 postres. Durante el almuerzo, los menús mantienen un precio accesible (25€ por entrada y plato o plato y postre, 30€ por menú completo), sin pretender la perfección, pero ofreciendo porciones satisfactorias que no pesan. Por la noche, un menú único de cinco tiempos por 55€ permite una experiencia más completa de la cocina de la Casa, con opción vegetariana.
Porque el Café de l'Usine apuesta con entusiasmo por lo vegetal, con un enfoque serio y sabroso. El vol-au-vent vegetal es un ejemplo perfecto de esta filosofía, con su hojaldre cuidadosamente engrasado, verduras de temporada preparadas con precisión (zas bien asado, apio aún crujiente, setas tiernas que aportan variedad de texturas), todo realzado por una emulsión de espinacas ligeramente ácido.
El tartar de ternera con crema cruda y rábano picante va directo al grano, con un sabor claro y preciso que evita excesos. El postre, basado en galleta bretona y manzana, encanta por su toque clásico, aunque en comparación parece más moderado que el resto de la comida. La limonada casera (5€), con o sin burbujas, mantiene vivo ese espíritu de sencillez refinada.
¡El ejemplo perfecto de un upcycling exitoso!
Esta prueba se realizó como parte de una invitación profesional. Si su experiencia es diferente a la nuestra, por favor, infórmenos.
Ubicación
Café de la Fábrica
5 Passage Piver
75011 Paris 11
Sitio web oficial
www.cafedelusine.fr



























